7 de octubre 2009 - 00:15

Alerta de la construcción por plan con cooperativas

• Crítica de CAC-UOCRA. Tregua en el reclamo de piqueteros

La declaración de la Cámara Argentina de la Construcción y la UOCRA lleva las firmas de Carlos Wagner, dirigente empresarial, y Gerardo Martínez, jefe sindical.
La declaración de la Cámara Argentina de la Construcción y la UOCRA lleva las firmas de Carlos Wagner, dirigente empresarial, y Gerardo Martínez, jefe sindical.
Primero fue una mención cauta e innominada: un mensaje en una botella con destino a la Casa Rosada. Pero nada ocurrió y ayer, la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) y la UOCRA, el gremio del sector, emitieron una durísima alerta sobre el plan de cooperativas K.

A dúo, Carlos Wagner, titular de la CAC, y Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA, firmaron una declaración hipercrítica del programa oficial que propone, a través de cooperativas barriales dedicadas a la construcción, generar 100 mil puestos de trabajo.

El texto, que se difundió ayer, fue evaluado durante el fin de semana por Wagner y Martínez, con el trasfondo de la caída de la actividad en agosto, según el INDEC, de 3,2. Es más: el cálculo del sector plantea que, en los últimos meses, perdieron 80 mil empleos.

Las objeciones que, en conjunto, plantean la CAC y la UOCRA, giran sobre tres ejes puntuales:

  • En el plan Argentina Trabaja, del cual Cristina de Kirchner presentó el jueves pasado en Merlo la primera tanda de 10 mil cooperativas, las pymes de la construcción «no están contempladas», indican las dos organizaciones, en el programa oficial a pesar de que son «las más afectadas», lo que, directamente, impacta sobre el sector que retiene a 235 mil trabajadores de la actividad.

  • El esquema del programa prevé que quienes se incorporen, figuren como «monotributistas sociales», lo que -advierten- afecta a los trabajadores formales que son quienes pierden sus empleos por la merma de la actividad, mientras que el plan K incorpora a los que considera son trabajadores precarizados. «Compartimos la iniciativa de inclusión laboral, pero sin que ello implique la exclusión de trabajadores formales», dice la declaración. Hay, en ese ítem, un dato adicional: en las últimas semanas, el Gobierno pretendió que las obras sociales sindicales -algunas en aprietos por el caso Lorenzo; otras, la mayoría, con serios problemas de desfinanciamiento- otorguen cobertura médica a esos monotributistas a cambio de una cápita de 13 pesos.

  • El tercer punto, más global, apunta elípticamente sobre un tema urticante para los Kirchner: piden medidas para «favorecer las condiciones propicias para la inversión, tanto pública como privada», aspecto en el que deslizan no sólo la queja por la paralización de las obras públicas financiadas por el Estado -que animó el festival preelectoral por la fallida candidatura de Kirchner- sino que ponen el foco sobre la incertidumbre para los inversores privados.

    El planteo conjunto de la CAC y la UOCRA abre un frente crítico que se había insinuado, apenas, la semana pasada a la espera de que se inicie una vía de negociación con el Gobierno. Sin acuerdo, el sector empresario y el sector gremial de la construcción, decidieron formalizar su malestar.

    Hasta ahora, a través del Ministerio de Desarrollo Social que capitanea Alicia Kirchner, el Gobierno le prestó más atención a los grupos piqueteros, que en las últimas dos semanas hicieron varios cortes y amenazaron con montar, el jueves, un campamento frente a la oficina de la hermana K.

    De hecho, se convino una tregua con varias tribus piqueteras a las que, en principio, se les prometió que podrán incluir a sus cooperativas y a sus adherentes en el plan oficial.

    El Frente Darío Santillán -que hizo múltiples bloqueos en los últimos días- suspendió nuevas medidas tras iniciar una ronda de diálogos con los funcionarios de Desarrollo Social, entre ellos Carlos Castagnetto y Emilio Pérsico. Por el momento, confió un dirigente de ese grupo, no volverán a la calle.

    En cambio, los ex kirchneristas de Barrios de Pie y el MTL de Carlos Chile, de cercanía con Proyecto Sur, que se movilizaron la semana pasada por el centro porteño, todavía esperan una llamada del Gobierno para discutir cual será su participación en el programa. De hecho, esta tarde, se reunirán referentes de ambas agrupaciones para acordar una serie de marchas y cortes para la semana que viene. En simultáneo, en la UOCRA analizan alguna acción propia.

    Pablo Ibáñez
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