Algunas escenas sueltas y el gran Roberto Carnaghi

Edición Impresa

Este pretencioso drama fantástico incluye momentos maravillosos, empezando por ver cómo un actor realmente talentoso puede brindarle auténtica vida a la línea de diálogo más demente. Éste es el caso de Roberto Carnaghi diciendo cosas como "¡Eres el Heraldo rebelde!".

Es que a la manera de películas como "Pi", de Darren Aronofsky, inventa una retorcidísima trama que junta la religión y sus misterios con las matemáticas, aunque en este caso los números dan bastante en rojo. Carlos Echevarría es un médico que de golpe se da cuenta de que a su alrededor los pacientes mueren como moscas, e incluso si sale a dar unas vueltas seguro algún peatón cae a sus pies víctima de un accidente. El protagonista cree que hay un anciano siniestro presente cada vez que muere alguien cerca suyo, y se obsesiona por encontrarlo. Búsqueda que lo lleva a un manicomio para hablar con una matemática demente -muy parecida a Violencia Rivas, el personaje de Capusotto-, al cura interpretado por Carnaghi, y a un sabio excéntrico (Eduardo Ruderman) que parece salido de los comics de Tintín.

El argumento es insostenible, pero pese a todo hay varias escenas aisladas que funcionan por sí mismas de modo independiente, y que no dejan de ser interesantes.

D.C.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario