Con más de 70 millones de habitantes, es el tercer país más poblado de Europa. Se ubica por detrás de Rusia y Alemania.
Representa una de las pocas naciones con mayoría musulmana que resguarda, en gran medida, las formas de la democracia.
A su vez, actúa como aliada fundamental para Occidente, ya que suele trabajar como mediadora en los conflictos de Medio Oriente y el Norte de África.
La entrada del país en la Unión Europea (UE) aún es objeto de debate entre los miembros del bloque, que temen un aumento de la inmigración turca y de la influencia islámica.
El tratamiento de la minoría kurda genera reclamos en cuanto al respeto de los derechos humanos.
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