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Alimentos, un gran negocio en tiempos de crisis
Los inversores estadounidenses ven con entusiasmo el mercado de alimentos y materias primas como alternativa altamente rentable para nuevos negocios, en medio de la incertidumbre que reina en los mercados bursátiles.
Como ejemplo de este escenario, desde Monsanto, compañía destinada a brindar tecnología para el sector agrícola en el mundo, se anuncio en la Argentina que la empresa dará un giro en sus negocios para darle mayor espacio a la producción de alimentos. Más concretamente, vegetales, que actualmente representan el tercer negocio de la compañía estadounidense. A pesar de que en la Argentina el consumo de vegetales es reducido, según datos de la empresa, en muchos países alrededor del mundo el consumo crece aceleradamente a partir de que se incorporan más ciudadanos al sistema económico mundial impulsado por el desarrollo de China y los países BRIC en general. El crecimiento poblacional es del 2% anual, a lo que se suman los cambios alimentarios.
Mientras se presentaba el primer Reporte de Sustentabilidad para Latinoamérica Sur (LAS) correspondiente al año fiscal 2010, el vicepresidente para la región, Pablo Vaquero, se refirió al clima entre los inversores estadounidenses en un reciente viaje a la sede central de la empresa. Allí los hombres de negocios mostraron pleno interés en volcarse al mercado de alimentos y de materias primas, lo que también conlleva un eventual riesgo para la seguridad alimentaria si entran al mercado inversores ajenos al sector. Aunque se estima que la actual coyuntura presenta un mercado de commodities agrícolas consolidado y se diferencia del contexto de suba que las materias primas registraron en 2008.
Alternativa
Lo cierto es que la salida para la crisis financiera es instalarse en un mercado de alimentos que los analistas describen como «sano», ya que la sostenibilidad de los precios se basa en una reducida oferta y una demanda creciente.
Mientras en Europa se discute la posibilidad de la producción de alimentos transgénicos, Vaquero recordó el discurso del ministro de Agricultura, Julián Domínguez, en el último congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) que anunció la aprobación de nuevos eventos biotecnológicos. «Por suerte este Gobierno tiene una posición proactiva en este sentido. Así que la Argentina está en condiciones de aumentar su producción. Europa sí quiere que siga con ese debate», dijo Vaquero a la prensa.
Producir más alimentos en una porción de tierras arables cada vez más escasa es el negocio al que ahora apunta la multinacional, y que ya despertó el interés de los inversores en Estados Unidos, que buscan nuevos y más sólidos negocios en un contexto de crisis financiera. En este sentido, aunque la política económica en la Argentina es criticada por la empresa -que efectivamente tiene toda su estructura para exportar en Chile-, elogian el camino oficial hacia la producción de cultivos genéticamente modificados. El desarrollo de semillas y hortalizas para cultivos en invernaderos con alto valor agregado, junto con la asistencia del Gobierno a la agricultura periurbana y de reducida escala, parecen ser la mejor combinación para aumentar la producción de alimentos que el mundo demanda.


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