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Alivio para los bodegueros: sigue ayuda impositiva
Débora Giorgi
A cambio de la exención, las bodegas deberán invertir un 25 % más del monto que deja de percibir el Estado, es decir $ 125 por cada $ 100 que las empresas deberían tributar de impuestos. La prórroga fue recibida como una suerte de alivio para los empresarios, que de todas maneras se ven obligados a concretar inversiones para no perder su posición en el mercado en un momento en que los consumidores están más selectivos y la competencia entre empresas crece. «Éste es un concepto que se aplica en otros países como Chile y Brasil y resulta un beneficio para las compañías locales que pueden concentrarse en invertir en mejorar la calidad de sus productos y a la vez ofrecer buenos precios para competir con otros países productores de vinos», dijo a este diario Sergio Villanueva, de Coviar.
Según datos del Ministerio de Producción, tras la puesta en vigencia de esta iniciativa, entre 2005 y 2009 las bodegas invirtieron $464 millones, 210 millones más de lo que hubieran tenido que pagar por impuestos internos. El decreto original fue firmado en 2005 con una vigencia de tres años, y ya había sido prorrogado por dos años en 2008. «Hay mucha competencia en el sector y ante una contracción en la demanda debemos salir a disputarnos mercados con otras bebidas. Que se extienda esta medida significa que se fortalecerá la posición del sector de espumantes, pero hay mucho por hacer porque como todas las industrias sufrimos los avatares de la economía externa e interna y si no logramos un crecimiento no habrá inversiones», sostuvo Ángel Vespa, presidente de Bodegas de Argentina.
El convenio fue firmado por esta institución que agloba a las compañías del sector, con la garantía de las empresas Bodegas Chandon, Allied Domecq Argentina, Bodegas y Viñedos Pascual Toso, Bodegas Norton y Robino y Cia.
Los datos del sector revelan un crecimiento del 5% en la facturación de espumantes de 2009 con respecto a 2008, impulsado principalmente por el aumento de los precios. «Los consumidores se volcaron a productos más económicos y en 2009 la venta de espumantes que se consumen en gran medida en hoteles, bares y restaurantes, se vio afectada por la caída del turismo y del gasto en esparcimiento», explicó Guillermo García de INV.
Asimismo, cada vez hay más empresas que buscan ingresar a la industria de espumantes. En 2005, en la Argentina existían 70 productores inscriptos, actualmente hay más de 100, según datos del INV.


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