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AMIA: comenzó la negociación para definir el nuevo presidente
Dado que el sistema de elección es indirecto -el 12 de mayo se reunirá el Consejo que designará a las futuras autoridades- será indispensable que al menos dos de las tres listas que obtuvieron más votos y delegados pacten no sólo nombres sino también cuál será el camino que emprenderá la mutual en temas tan diversos como la relación con el Gobierno nacional y la definición de judeidad de los miembros de la comunidad.
En diálogo con este dia-
rio Angel Barman, cabeza
del Bloque Unido Religioso (BUR), la lista que obtuvo más votos (el 41%), explicitó que «jamás integraría una conducción en la que no estuviéramos representados todos los sectores», abriendo de par en par la puerta a un pacto con Acción Plural (segunda, con el 37%) y Frente Comunitario (el 20%). Hay un problema, sin embargo: Luis Grynwald, cabeza de Acción..., se comprometió por escrito a no darle sus delegados a los ortodoxos, cerrando la posibilidad de un acuerdo con el BUR de antemano.
Sin embargo, Grynwald
-poco después de terminado el conteo de votos- dijo que aceptaría la primera minoría, pero su ladero, José Adaszko, lo desautorizó diciendo que «no es ese el sentir de la mayoría del movimiento». Se avecinan días complicados.
Barman, cabe recordarlo, es un dirigente de larga actuación en la mutual. Durante la crisis de 2001/2002 era el tesorero de la entidad y desde esa posición debió enfrentar nueve juicios ejecutivos que la pusieron al borde de la quiebra. Después ocupó la Secretaría de Socios, un puesto que «a priori» no parece clave pero que lo es: desde ese escritorio se aprueban o rechazan los pedidos de afiliación y -por ende- se define quién puede considerarse judío o no.
«La AMIA tiene estatutos claros en ese sentido, y no es muy importante quién ocupa esa secretaría; mire: lo importante es la presidencia, el resto de los cargos son negociables», reconoció Barman.
Uno de los temas más complicados que deberá enfrentar la futura conducción es cómo continuar con el vínculo con el Gobierno nacional, una relación demasiado estrecha según algunos, fomentada desde la Casa Rosada y observada por el actual presidente, Guillermo Borger. En sentido inverso, y quizás por las repercusiones que generó el «caso Fino Palacios», la relación con el Gobierno porteño es mucho más fría.
En este sentido Barman recordó que, por estatutos, la AMIA «es una entidad apolítica, pero tiene interacción con gobiernos de todo el país en su condición de ONG referente y de consulta para temas de planes sociales, educativos, desempleo...»
Algunas fuentes cercanas al BUR habían explicado que, al depender algunos de sus programas asistenciales de los fondos que aporta el Estado nacional, era inevitable la cercanía con el Gobierno que había cultivado Borger. Desde la vereda de enfrente les respondieron que la AMIA tiene casi 120 años de existencia, y nunca le hizo falta ser aliado político del Gobierno para desarrollarlos.
A esta altura, lo más probable es que el BUR forme gobierno con el Frente Comunitario que llevó como candidato a Isaac Ursztein, tal como sucediera hace tres años. El Frente, a diferencia de lo que hizo Grynwald, no firmó con los rabinos progresistas un compromiso de no apoyar en el «Rat» (consejo) a los candidatos de la ortodoxia. Seguramente Acción Plural se abstendrá en este turno y se postulará como única alternativa verosímil a la ortodoxia dentro de tres años.


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