16 de julio 2018 - 00:04

AMIA: ¿por qué nada alcanza para detener a los sospechosos?

RUSIA IGNORÓ PEDIDO JUDICIAL PARA DETENCIÓN Y EXTRADICIÓN DE ALÍ AKBAR VELAYATÍ; CHINA NI LO CONSIDERARÁ - “Alertas rojas” de Interpol y órdenes de la Justicia, inconducentes. Macri ante encrucijada: protesta ante Putin o claudica en semana del 24° aniversario. Documentos desclasificados, el rompecabezas que se intenta rearmar.

oficial. Sin inquietarse, Alí Akbar Velayatí -asesor principal de Irán- estrecha la mano de Vladímir Putin en la visita oficial que culminó el viernes.
oficial. Sin inquietarse, Alí Akbar Velayatí -asesor principal de Irán- estrecha la mano de Vladímir Putin en la visita oficial que culminó el viernes.
Alí Akbar Velayatí regresará en las próximas horas a Irán de su periplo por Rusia y China sin inmutarse por los pedidos de detención y extradición que cursó la Argentina. Su condición de presunto autor intelectual del atentado a la AMIA no conmovió a las autoridades rusas que hasta el momento no respondieron los exhortos del juez Rodolfo Canicoba Corral que tramitó Cancillería y hasta difundió una foto oficial con Vladímir Putin estrechando su mano. Si había alguna chance de que fuera demorado era en ese país, con un flexible convenio bilateral para la entrega de sospechosos firmado en 2014. De China no hay esperanzas: sin extradición, el pedido judicial sólo logró llegar al escritorio del embajador Diego Guelar. El episodio, a las vísperas de que el miércoles se cumplan 24 años de la voladura de la mutual judía desnudó que, una vez más, para la comunidad internacional las órdenes de captura y, sobre todo, las alertas rojas que pesan sobre los imputados son meramente testimoniales. Hace dos años, Velayatí esquivó una situación similar durante su gira por Singapur y Malasia. Nada muy distinto a lo que ocurrió en 2011 con Ahmad Vahidi que revistaba como ministro de Defensa iraní y fue recibido por Evo Morales, sin más consecuencias que un tibio pedido de disculpas del país vecino en tiempos de excelentes relaciones con Cristina de Kirchner.

Las preguntas que subyacen apelan a la lógica. ¿Por qué nada funciona como debería en torno a la causa AMIA? ¿El Gobierno de Mauricio Macri elevará una enérgica queja al Kremlin por el ninguneo con la misma fuerza con la que impulsa temas colaterales como la firma del Memorándum de Entendimiento? ¿Revisten alguna importancia las "alertas rojas" de Interpol, tenidas por el documento más sensible de lucha contra la impunidad? La primera es un interrogante que ya cumple 24 años y sigue ofreciendo sorpresas desagradables como la única conclusión del juicio oral por encubrimiento de la investigación que es que al menos hubo una década en blanco para la pesquisa por el cúmulo de maniobras de desvío. La segunda pondrá a prueba el temple de la Casa Rosada ante la segura insistencia de la Justicia local por reclamar que la Argentina exija respuestas ante la nueva elusión de uno de los apuntados por el fiscal Alberto Nisman -desde 2006- como aquellos que planearon el atentado en una reunión hecha en 1993.

Extradición

Pese a que Velayatí exministro de Relaciones Exteriores al momento del atentado y hoy principal asesor del ayatolá Alí Jamenei- no tenía circular roja por ser funcionario, su panorama no iba a cambiar en absoluto. Fue la UFI AMIA la que dio aviso a las autoridades diplomáticas para que intenten interceptarlo en su gira. De hecho, siempre lo hacen: Interpol jamás avisa la ubicación de ninguno de los señalados con alertas. Es más, para actuar, exigen que la Justicia libre una orden de captura con fines de extradición (como ocurrió ahora) para no confrontar con la mayoría de los Códigos Procesales Penales de los países que no admiten ya la detención preventiva automática incluida en la "alerta". En este caso, la embajada argentina en Rusia tampoco consideró relevante la visita oficial que Velayatí iba a realizar, ni cuál iba a ser su agenda. A diferencia de otros episodios, la orden de Canicoba Corral llegó a tiempo antes de que el iraní abandone suelo ruso, motivo suficiente para que la administración Macri decida si considera el affaire un asunto de Estado, o lo deja pasar y asume las consecuencias. En 2003, Gran Bretaña (por pedido argentino) detuvo al exembajador iraní Hadi Soleimanpour pero rechazó su extradición por "no haber pruebas suficientes" de su vinculación al atentado. No llegó a pasar por el tamiz judicial. Argentina debió pagar una indemnización.

Rustel Martha, asesor jurídico de Interpol entre 2004 y 2008 admitió en 2016 que había recomendado en su momento a la jefatura de la policía internacional la adopción de otro tipo de medidas con respecto a la causa AMIA y el reclamo argentino. Las alertas rojas ya habían demostrado su inutilidad para la aprehensión de los sospechosos. Interpol Argentina se entera de los movimientos que hacen los iraníes fuera del país por exclusiva gestión de la UFI AMIA que hace seguimiento de medios internacionales. Una vía de salida del laberinto fue la que orientó a Ronald Noble, exsecretario general de Interpol hasta 2014 para la propuesta de "abrir un diálogo entre los dos países" en búsqueda de otros instrumentos que suplanten a las ya "no tan funcionales" alertas rojas. El resultado quedó plasmado en el inaplicable Memorándum de Entendimiento con Irán que antes de desatar un vendaval político, marcó el punto de quiebre de la administración kirchnerista con los servicios de inteligencia, protagonistas de cada recodo que tuvo el expediente AMIA. Las derivaciones posteriores son conocidas.

Causa principal

A 24 años del atentado, los avances de la UFI AMIA en la causa siguen topándose con piedras en el camino, más allá del logro de la identificación de la víctima N° 85. El FBI respondió que no había coincidencia del 100% en la muestra de ADN obtenida en la chapa que rodea los restos del torpedo de la Trafic (del lado del motor) con uno de los hermanos de Hussein Berro, sindicado en la hipótesis local como el conductor suicida. La prueba donde también se constató ADN de un obrero boliviano fallecido- no es concluyente: sólo uno de los hermanos aceptó realizar el cotejo y la Justicia local sospecha que no todos los "hermanos" tienen el mismo grado de consanguineidad. El nivel de desvío puesto de manifiesto en el juicio de encubrimiento que está llegando a la etapa final- ha revelado un velo insalvable para la teoría probada de una conexión local que habrían protagonizado Mohsen Rabbani, el exembajador iraní y Samuel El Reda para proveer la logística del atentado. Además, el Tribunal Oral Federal N°3 fijo para el 6 de marzo de 2019 el inicio del juicio a Carlos Telleldín por el acondicionamiento de la Trafic que no se sabe a quién entregó. Está en proceso el análisis de los documentos desclasificados de inteligencia que debe ser reconstruido como un rompecabezas, muchos de ellos sin firma y con grados alarmantes de precariedad informativa. Existen referencias de la SIDE que datan de 1997, donde afirman en contacto con otros servicios que Rabbani era el hombre de inteligencia iraní y que no descartaban pagarle si se negaba a abandonar el país. Sin embargo, ni las células dormidas ni las casas seguras que habrían sido utilizadas pudieron aún ser descubiertas para desentrañar la pista local.

Hubo un último movimiento a cargo de la UIF que congeló los fondos del Clan Barakat en la Triple Frontera, acusados de ser financistas de Hezbollah, pero por operaciones recientes con alertas de lavado. En 2006, Nisman los había mencionado en su dictamen como quienes podrían haber brindado apoyo financiero para llevar a cabo el atentado. Nunca fueron imputados por ausencia de pruebas concretas.

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