Anoche, tras la pausa del «shabbat», esta línea que salió tercera emitió un comunicado en el que no deja demasiadas dudas respecto de la actitud que asumirán sus delegados cuando llegue el momento de votar. Luis Grynwald, candidato por Acción Plural (la que salió segunda, detrás de los religiosos) no habría convencido a la otra lista «laica» de apoyar su candidatura en el «rat».
De todos modos, las negociaciones quedarán en pausa hasta al menos la semana próxima por los festejos del Pésaj (la fiesta de la libertad), una de las más observadas por toda la comunidad judía. Muchos de los dirigentes involucrados en las duras negociaciones que vienen produciéndose viajaron o viajarán al exterior aprovechando la pausa, y otros ya cerraron sus teléfonos hasta dentro de ocho días, que es cuando termina la fiesta.
El comunicado del sábado del Frente Comunitario justamente apuntó a adelantarse a esa pausa, fijando posición. Cabe apuntar que de los 18 delegados (sobre un total de 90) que le corresponde, nueve son de Avodá (el partido con el que rompió Grynwald) y nueve son de AMIA es de Todos; la gran duda es cuán disciplinadamente votarán esos delegados.
El documento, tras declarar que la elección «no puede considerarse una confrontación sin fin ni puede seguir desarrollándose en un clima de guerra», explica en su párrafo clave: «Vamos a defender los principios y objetivos que nos propusimos, pero no nos prestaremos a ningún arbitrio que divida a la comunidad. Ningún proyecto personal va a tener prioridad sobre la imprescindible búsqueda de acuerdos que den como resultado la participación de todos en la conducción comunitaria».
De este texto se desprenden varias definiciones tácitas:
Así las cosas, no sería extraño que en tres semanas más se repita el esquema que hace tres años consagró a Guillermo Borger (del BUR) como titular de AMIA: un acuerdo entre el primero y el tercero, con el segundo protestando desde afuera y apostando a la elección dentro de tres años. Todavía es temprano para hablar de cargos, pero cabe recordar que al tercero los religiosos le otorgaron la secretaría (la ocupó Julio Schlosser) y convivieron en plena armonía.
Sergio Dattilo


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