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Amplio abanico del arte de Nueva York
«My Best Things», audaz animación hecha de interacciones online que Frances Stark exhibe en el MoMA PS1, en una Nueva York, que, como siempre, ofrece al visitante un abanico inabarcable de muestras transitorias y permanentes.
Al visitarlo encontramos magníficos ejemplos de tallas en piedra, vestimenta, cerámica, arte plumífero, bordados, tejidos, cestería que tienen además un significado espiritual ya que los objetos tanto funerarios, religiosos y ceremoniales están presentados bajo la aprobación de las diferentes tribus. También encontramos, a través de un excelente montaje apoyado con tecnología accesible y textos breves y aclaratorios, los objetos característicos y narraciones históricas de los pueblos originarios de Tierra del Fuego, diversas zonas y culturas de Brasil, Perú, México, los Inuit del Artico canadiense.
Lo importante de esta exhibición permanente no es solamente contemplar pasivamente los objetos expuestos sino comprenderlos como mensaje, dado que el énfasis está puesto en el contexto político social, en el constante cruzamiento de influencias debido al comercio, guerras, migraciones y los desplazamientos de naciones enteras después del arribo del europeo.
Esta visita depararía una muy importante sorpresa. Una sección destinada al arte contemporáneo muy alejado de todo folklorismo. Entre las obras destacamos un video «Time Traveller» de Tricia Fragnito Skawenatti, de ascendencia Mohawk. Es un website desde el futuro y las claves son vender un dispositivo que funciona como el holodeck (holovisor) en «Star Trek», mostrar episodios de un reality show filmado en 2121 y el relator es un cazador Mohawk que telerreportea a través del tiempo importantes hechos en la historia de las Primeras Naciones.
En el MOMA PS1, una de las más importantes instituciones de arte contemporáneo sin fines de lucro de EE.UU., situado en Long Island City, entre las exposiciones permanentes fue muy emocionante y sobrecogedor encontrarse con «The Forty Part Motet» (2001) de Janet Cardiff (Canadá, 1957). Cuarenta parlantes colocados alrededor del espacio de una gran sala transmiten esta música sacra compuesta por Thomas Allis en 1573, grabada por el coro de la Catedral de Salisbury. Si se camina alrededor de la sala se puede escuchar a cada una de las voces del coro mientras que si uno se sitúa en el medio puede escucharlas en su conjunto.
Abriendo una puertita se puede ver a varias personas en el piso mirando hacia el cielo. Un cielo real ya que se trata de la obra «Meeting» de James Turrell (California, 1943). Un corte estructural del cielorraso, la luz penetra a través de una sutil superficie que se extiende por una suerte de bóveda. Este lugar de encuentro está tomado de «La Religiosa Sociedad de Amigos» de origen cuáquero y permite al visitante reunirse para contemplar la luz y el cielo. Una experiencia de contemplación y meditación que trae paz al espíritu.
Lo que no trae mucha paz pero sí hace reflexionar sobre las relaciones humanas es «My Best Thing» animación construida de interacciones on line, video, chat rooms en 10 episodios, voces computarizadas carentes de emoción. La protagonista femenina flirtea con participantes del sexo opuesto, generalmente con acento italiano, con los que practica sexo verbal, habla explícitamente, discute sobre política, historia, protestas, se encariña con alguno de sus interlocutores que se transforman de extraños en confidentes y colaboradores. Ese cuerpo digital, sexy, también baila, «estoy en mi fase danzante», dice, moviendo las caderas.
Frances Stark, su autora, (EE.UU. 1967), realiza videos, esculturas y performances que abordan la duda, la especulación y la vulnerabilidad. Enfatiza la manera en que las actuales tecnologías permiten una gran intimidad y anonimato, dando lugar a nuevos enfoques en cuanto a la conducta y las relaciones.
Siempre hay Picasso en Nueva York. Esta vez en Gagosian de Madison Avenue con «Picasso y Françoise Gilot», una muestra que cubre 10 años de su vida en común (1943/53). El rondaba los 70 y se lo ve en la plenitud de una gozosa vida familiar. Retratos de sus hijos Claude y Paloma jugando, un período en el que se dedicó a la cerámica, se exhiben hermosas piezas así como pequeñas esculturas femeninas en arcilla, litografías, una importante serie en blanco y negro de retratos de Françoise de la que se exhiben 30 obras. Naturalezas muertas cubistas, retratos de ella y su abuela, de sus hijos, todas obras con la marca Picasso, excepto un retrato del artista que si no supiéramos acerca de esta historia de amor, se podría pensar en una cruel venganza. Françoise tiene actualmente 90 años.


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