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Amplio triunfo del radical K Gerardo Zamora en Santiago
Muy lejos se ubicaron el radical puro Marcelo Lugones (Fuerza de Unidad Popular), con apenas 5% de los sufragios, y el peronista juarista Francisco Cavalotti (Cruzada y Lealtad Santiagueña), con 2,8%.
«Usted es parte de este triunfo de la democracia», le dijo Zamora a Cristina de Kirchner poco antes de las 21, en una conversación teléfonica en la cual la Presidente lo felicitó por la victoria.
Concluida la votación, en tanto, Zamora había asegurado que hubo «un muy importante porcentaje de participación, de entre 65% y 70%, y quizá más».
«Es un récord histórico», enfatizó, respecto de los temores oficialistas previos en torno al fantasma de un ausentismo que amenazaba con opacar la victoria zamorista.
En cambio, ese indicador cayó a 35% en los comicios constituyentes de 2005, y a 51% el día en que fue votada la ex gobernadora Mercedes Aragonés de Juárez, en 2002.
En la Legislatura, en tanto, anoche se imponía el oficialismo, aunque no de manera aplastante como a nivel de gobernador.
En la práctica, Zamora cosechó muchos más votos que sus candidatos a legisladores, por emporio de la aplicación del corte de boleta. Sin embargo, el poderío del oficialismo no se verá afectado.
Horas antes había hecho lo propio el rionegrino Miguel Saiz, el otro mandatario radical K que aún sobrevive en el país tras la ruptura final de Cristina de Kirchner con el díscolo vicepresidente Julio Cobos.
«Se fortalece la Concertación Plural; para nosotros es una satisfacción enorme y nos sentimos acompañados por el conjunto de los santiagueños», se adueñó sin vueltas Randazzo.
Fue el broche final del apoyo que la Presidente y Néstor Kirchner le dieron durante la campaña al mandatario, al que presentaron sin vueltas como uno de los «padres» de la ahora tambaleante Concertación Plural (aunque apelaron a una excusa meteorológica para no cerrar la campaña el pasado miércoles en Santiago del Estero).
De hecho, el ex presidente cumplió con su promesa de no imponerle un candidato a gobernador desde el PJ puro -a cargo del interventor Jorge Franco-, aunque sí le armó una lista de postulantes a diputados provinciales, formada por peronistas K junto al local Movimiento Viable.
En esa postal -no exenta de recelo- influyó el hecho de que Zamora finalmente no accedió a compartir la fórmula con un peronista y, en cambio, ubicó como candidato a vice a otro radical (el actual presidente de la Legislatura, Angel Niccolai).
La estrategia de la Presidente no fue, en rigor, una jugada de riesgo, ya que el triunfo de Zamora -poseedor de una fuerte estructura de poder montada en radicales oficialistas y peronistas kirchneristas- siempre fue previsible, en parte también por la existencia de un ramillete de candidatos opositores -de la UCR pura (con el aval de Gerardo Morales) y de peronistas ortodoxos, entre otros- que no logró anclar en el electorado.
Con esta compulsa, el gobierno nacional apuesta a enfrentar con aires de optimismo la escalada de elecciones legislativas que signará al país el año entrante, y que amenaza con depararle más de un dolor de cabeza al kirchnerismo, al menos en los distritos grandes.
Sin embargo, y más allá de esta nacionalización de la elección, a poco de cerrarse la votación, Zamora aclaró que «en primer lugar ganó el Frente Cívico, una fuerza pluralista».
«En términos nacionales, está dentro de la Concertación Plural», separó luego, mientras que por la mañana había insistido en que sólo se plebiscitaba su gestión.
Más enfático fue, en cambio, Saiz. «Se ratificó un instrumento político válido para construir el país que nuestros abuelos quisieron; ahora hay que seguir construyéndolo a nivel nacional», dijo.
Zamora había sido electo en marzo de 2005 con 46,45% de los votos, contra 39,79% del peronista José Figueroa, en lo que fue la salida de la intervención federal a manos del ex fiscal Pablo Lanusse.
Eran otros tiempos: en esa oportunidad Néstor Kirchner jugó para el hombre del justicialismo.
Ayer -cuatro años después y con bocas de urna en la mano que hablaban de una victoria de 85%-, el gobernador -con apoyo de la Casa Rosada- festejó el triunfo y destacó que los comicios se desarrollaron «con normalidad» y «sin incidentes».


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