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Amsterdam, cuna de la libertad
La capital holandesa es especialmente mágica por su arquitectura, su cultura y su historia. Las calles, entrelazadas por canales y callejones, invitan a perderse en esta ciudad, que puede recorrerse perfectamente a pie o en bicicleta. Situada a orillas del rio Amstel, la tolerancia y la libertad son sus principios fundamentales.
Lo primero que hay que saber al pisar esta ciudad es que allí manda la bicicleta. Es el medio de transporte por excelencia. Incluso se cree que hay la misma cantidad de bicis que personas. Las bicisendas perfectamente diseñadas conectan toda la ciudad. Sin embargo, hay quienes prefieren escaparle a este transporte y eligen recorrerla a pie.
La primavera es una estación mágica para visitar Amsterdam. Desde marzo hasta fin de este mes los tulipanes se apoderan de la escenografía. Forman una verdadera paleta de colores, combinando toda la gama de tonos posibles.
Para un primer reconocimiento de la ciudad vale perderse por los canales. Gracias a ellos, Ámsterdam supo ganarse el nombre de la Venecia del Norte. Hoy, por su belleza y su importancia histórica, esta especie de laberinto acuático es Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO. Desde su construcción en el siglo XVII, los canales de Ámsterdam han sido el motor económico y cultural de la ciudad. Actualmente, forman una amplia red de más de 75 kilómetros de longitud, en cuya extensión se reparten más de mil puentes. Los canales más importantes son Singel, Herengracht, Keizersgracht y Prinsengracht (el holandés es difícil de pronunciar y entender, pero por suerte los ciudadanos son amables y aceptan el inglés). El canal más llamativo de los tres es el menor, Herengracht; en sus orillas se encuentran algunas de las mansiones más pintorescas de la ciudad. Al costado de Singel, el Mercado de las Flores invita a dar una vuelta por entre los tulipanes de colores, las semillas y los artículos de jardinería. En el edificio situado en el número 7 del canal Singel se encuentra la casa más estrecha del mundo. Se debe a que en Ámsterdam, el impuesto municipal es mayor cuanto más ancha sea la fachada. Por esa razón, muchos optaron por construir casas con un frente chiquitito.
Algunos viajeros deciden disfrutar de las hermosas vistas desde el agua. Algunas empresas ofrecen el servicio de botes o barcos pequeños para navegar los canales, desde donde se pueden observar con otra perspectiva las fachadas de los edificios y las casas flotantes (hay unas 2.500).
CENTRO HISTÓRICO
La Plaza Dam es un punto neurálgico de la ciudad. Desde allí parten los free walking tours en español, reconocidos por sus paraguas de diversos colores dependiendo de la empresa. Es una buena oportunidad para tener un pantallazo de la ciudad y conocer algunas curiosidades de cómo se gestó Ámsterdam, la ciudad levantada sobre el agua. De hecho, cada propiedad está apoyada sobre un promedio de 10 columnas, mientras que la Estación Central, la principal estación ferroviaria de la ciudad, cuenta con más de 6.000 (si no se toma tren, vale la pena ir a visitarla por su fabuloso edificio, cuyo arquitecto también diseñó el Rijksmuseum). La Plaza Dam se encuentra rodeada de edificios de relevancia histórica como el Palacio Real, La Iglesia Nueva y El Monumento Nacional de la Liberación que rinde homenaje a los caídos en la Segunda Guerra Mundial.
Holanda es probablemente el país más liberal del mundo: tanto la prostitución como la marihuana son legales. Pero, eso sí, hay reglas para mantener el orden. La marihuana se consigue libremente en los coffeeshops, cafeterías mayormente visitadas por turistas que por locales. Allí no está permitido fumar tabaco, ni venden bebidas alcohólicas ni ninguna otra clase de droga. Se los identifica muy fácilmente: cuentan con marquesinas o letreros con el anuncio Coffeeshops. El barrio rojo es la otra pata de esta ciudad liberal. Pero, de día y de noche son muy distintas. En pleno corazón de este barrio se encuentra la Iglesia Antigua, la primera de la ciudad. Vale caminarlo a la luz del sol para conocer el barrio y sus secretos. De noche, explota de turistas que se agolpan en las callejuelas, curiosos de ver las vitrinas donde las mujeres ofrecen sexo.
IGLESIA CLANDESTINA
En el barrio de Begijnhof hay que entrar a la Iglesia de Nuestro Señor en el Ático. A partir de 1578 el catolicismo era perseguido y esta iglesia clandestina, rodeada de jardines, era un lugar donde se podía profesar la fe, dado que nada se parecía a un ambiente de culto.
Ámsterdam es, además, cuna de grandísimos pintores. El Rijksmuseum es un viaje a través de la historia. Con unas colecciones maravillosas, se pueden encontrar allí el famoso cuadro La Ronda de Noche de Rembrandt o La Lechera de Vemeer. Del otro lado, atravesando un amplio parque, se encuentra el Van Gogh Museum, que ofrece la colección más extensa de este pintor. En el barrio judío se puede visitar la casa museo de Rembrandt.
Y mientras se camina por esas calles hermosas, con casas de otras épocas, de infinitas escaleras y de fachadas que se inclinan sobre uno como si las golpeara el cielo, aparece otro punto repleto de historia: la casa de Ana Frank. Se recomienda sacar por internet y con anticipación la entrada para no perder tiempo haciendo cola. Al salir, es aconsejable un paseo por el barrio de Jordaan, probablemente el más lindo de Ámsterdam, con tiendas modernas, arte y cafeterías encantadoras. El moño que corona este viaje sería un pic-nic en el Vondelpark, un plan ideal para la primavera holandesa. Repleto de jóvenes y familias por todos los rincones, el parque invita con sus verdes y sus lagunas a tirarse al sol, practicar running y sentarse a observar las especies vegetales y animales que lo habitan.
CAMPOS DE TULIPANES
Esta excursión es solo para quienes viajen en primavera. Un espectáculo de infinitos tulipanes de todos los colores y tamaños se levanta sobre la vista. Para ello, hay que ir a Keukenhof, ubicado a una hora de Ámsterdam.
DATOS ÚTILES
El tranvía es el medio de transporte más común después de la bicicleta. El pasaje cuesta 2 euros con 50 y acepta billetes. Recomendado para ir y venir de la Estación Central.
Jordaan es un barrio ideal para alojarse, cerca del centro pero no en el corazón mismo donde a la noche estalla de gente.
Hay mucha demanda turística, por lo que es recomendable reservar hotel o departamento con dos meses de anticipación.
Hay vuelos de Lufthansa con escala en Fráncfort a $ 20.700.

