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Analistas prevén mal futuro para el maíz
La siembra de maíz comienza en setiembre, pero los productores sostienen que los límites a las ventas externas del cereal desalientan la producción de la Argentina, uno de los mayores proveedores mundiales del grano.
A la tensa relación del campo con el Gobierno se suma una sequía histórica que provocó graves daños en la campaña 2008/2009 y dejó a muchos productores sin dinero para invertir frente al inicio de la nueva temporada.
La sequía ya arrasó al trigo 2009/2010 y, de prolongarse, podría perjudicar al maíz, aunque diversos pronósticos de una normalización del clima en la segunda mitad del año -principalmente desde setiembre- redujeron los temores.
«El riesgo en el maíz es político y climático, y los productores tienden marcadamente a evitar los riesgos», dijo Ricardo Baccarín, de la consultora Panagrícola, que estimó la superficie del cereal 2009/2010 en un nivel de entre 2,3 y 2,4 millones de hectáreas.
El área prevista para el maíz es muy inferior a la del ciclo anterior, cuando -según datos oficiales- la superficie del cultivo fue de 3,5 millones de hectáreas, y la situación es más crítica aún si se tiene en cuenta que la campaña 2008/2009 ya había sufrido una caída por la falta de lluvias.
El maíz requiere elevadas inversiones en insumos y tecnología, lo que disuade a los productores en momentos de dificultades financieras.
Los productores aseguran que los altos costos, sumados a los cupos y los impuestos a las exportaciones, le quitan atractivo al cereal, que año a año le cede más espacio a la soja, el principal cultivo del país.
Pablo Adreani, de la consultora AgriPAC, consideró que el área del maíz oscilaría entre 2,3 y 2,7 millones de hectáreas. «Tenés que poner un montón de plata y no sabés si vas a vender a un precio rentable. El productor dice: 'Hago soja, que tengo menos riesgo, menos costo de implantación y la vendo seguro'», dijo Fernando Vuelta, de la corredora FYO.com.


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