Julio Cobos se despidió ayer del embajador estadounidense en la Argentina, Earl Anthony Wayne.
Julio Cobos fue nuevamente blanco de las acusaciones kirchneristas, ahora por los violentos escraches que sufrieron candidatos del oficialismo a manos de productores rurales. Esta vez fue el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, quien pidió «preguntarle» al vicepresidente sobre los actos de repudio, con huevazos y agresiones incluidas, padecidas por postulantes oficialistas como el bonaerense Daniel Scioli o el santafesino Agustín Rossi.
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«Están motivados por los De Narváez, por los Macri, por los Solá, por los Biolcati, por los Cobos, que generaron este tipo de situaciones y que las tendrán que explicar en el momento oportuno», advirtió el ministro en declaraciones televisivas.
Pelotón
El funcionario ya había responsabilizado a la dirigencia de Unión-PRO y a la Sociedad Rural por los escraches encabezados por productores rurales, pero ahora sumó al vicepresidente a ese pelotón de presuntos instigadores.
Pese a sus explícitas acusaciones, Fernández se opuso a presentar una denuncia ante la Justicia. Anoche, desde el despacho de Cobos en el Senado, también descartaron impulsar una demanda o un pedido de retractación del ministro, y consideraron sus declaraciones como un exabrupto más. «Nosotros ya expresamos nuestro repudio al ataque sufrido por Scioli y opinamos que, en todo caso, el mejor castigo se expresa a través del voto», explicaron desde la presidencia del Senado. Despreocupado, Cobos trepó ayer por la tarde hasta la cúpula del Congreso para supervisar el estado edilicio del Palacio Legislativo.
Además, Fernández catalogó de «antidemocráticos» los ataques que sufrieron candidatos oficialistas en distintos puntos del país, y responsabilizó a la oposición y al vicepresidente Cobos «por incentivar a cuatro tipos para que vayan a hacer lío» a los actos del kirchnerismo. El funcionario también reveló que el vicepresidente cuenta con 120 agentes de la Policía Federal asignados a su custodia para dar a entender que no se trata de un político más que puede caminar tranquilo por las calles en plena campaña.
Anoche también el candidato legalizado Néstor Kirchner se sumó desde la localidad de Cañuelas a la embestida contra Cobos. El vice siguió el discurso del presidente del PJ desde su despacho en el Senado y guardó silencio mientas el ex gobernador de Santa Cruz lo acusaba de impulsar listas opositoras para derrotar al Gobierno del que forma parte.
Hipotecas
También el ministro del Interior, Florencio Randazzo, apuntó contra los sectores «minoritarios y «muy agresivos que organizaron escraches», y dijo que se trata de grupos «que tenían 17 millones de hectáreas hipotecadas y han recuperado la competitividad con el esfuerzo del pueblo argentino», en referencia a los incidentes ocurridos el jueves en la localidad bonaerense de Lobería.
En clave de campaña, Cobos reiteró ayer el llamado a una interna abierta de la oposición no PJ y aseguró que la candidatura a presidente del Acuerdo Cívico y Social para las elecciones de 2011 podría definirse entre él, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y el gobernador santafesino, Hermes Binner.
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