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Aníbal F. a Cobos: “Mejor no vengas”
Aníbal Fernández
Aníbal Fernández: Mirá, Julio, me parece que no están dadas las condiciones, mejor no vengas.
J.C.: Pero que quede claro que yo quiero ir, transmitirle mis condolencias a la señora presidenta y a su familia.
A.F.: Sí, gracias, no te preocupes.
Fueron 48 horas de negociaciones entre la Dirección de Protocolo del Senado y de Casa Rosada sin llegar a un acuerdo. Cobos intentó primero por la vía oficial, a través de la Secretaría General de la Presidencia de Oscar Parrilli, que desde el martes demoró en responder cuál sería el momento más apropiado para despedir a Néstor Kirchner.
El primer rechazo a cualquier tipo de participación del vicepresidente en la ceremonia fúnebre se produjo el mismo día del deceso de Kirchner cuando el Poder Ejecutivo no aceptó el ofrecimiento del Congreso para realizar el funeral en el Salón de los Pasos Perdidos. Se buscó así evitar cualquier tipo de aproximación con el compañero de fórmula de Cristina de Kirchner, estigmatizado por el oficialismo como el máximo traidor a la causa kirchnerista, con sus desempates en contra del Gobierno en la Resolución 125 y en el proyecto de ley del 82 por ciento móvil a las jubilaciones.
Varios colaboradores habían aconsejado a Cobos evitar la Casa Rosada, conscientes del clima tenso que despertaba su figura entre los miles de fieles kirchneristas que coparon la Plaza de Mayo. Sin embargo el vicepresidente se mostró ayer blindado frente a las provocaciones y estaba dispuesto a soportar los insultos y chiflidos que los militantes oficialistas le dedicaban en la plaza, con la quema de una bandera radical incluida.
En rigor, Cobos tenía motivos para agradecerle a Kirchner. El ex presidente fue el artífice en 2006 de la Concertación Plural, ese experimento electoral que llevó al mendocino a convertirse en compañero de fórmula de Cristina de Kirchner y asegurar el triunfo de la jefa de Estado en primera vuelta, gracias a un significativo aporte de votos de los denominados radicales K. Fue Kirchner, asesorado por el entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández, quien sentó a Cobos en la presidencia del Senado e, imprevistamente, lo convirtió en una de las principales ofertas electorales de la oposición.
Pero el derecho de admisión que le aplicó el Gobierno a Cobos fue apenas un capítulo más de la manipulación oficialista del vicepresidente. Apenas dos semanas atrás, el Poder Ejecutivo había reflotado la figura del titular del Senado, permitiéndole desempatar la votación del 82 por ciento móvil a los jubilados para eclipsar al ascendente Ricardo Alfonsín. Ayer, el hijo del ex presidente radical fue recibido por la Presidente junto al féretro de Kirchner (ver nota en pág. 2) y se desmarcó así del resto de la comitiva radical que, encabezada por Ernesto Sanz y Ricardo Gil Lavedra, observaba absorta en la sede del Comité Nacional la solitaria foto de Alfonsín junior con la Presidente.
Por orden de Cobos, la Dirección de Prensa del Senado se limitó a difundir ayer un escueto comunicado: «Ante la imposibilidad de poder expresar personalmente mis condolencias por el fallecimiento del Dr. Néstor Carlos Kirchner, reitero mi acompañamiento a la señora presidenta de la Nación y a su familia. Como vicepresidente de la Nación, mi intención era asistir a la Casa de Gobierno para rendir mis respetos. En este sentido, desde ayer he intentado coordinar por las vías institucionales correspondientes el momento adecuado para asistir a las exequias, recibiendo como respuesta que no lo hiciera. Por esta razón y a pesar de mi voluntad de concurrir, tomé la decisión de no hacerlo.


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