Antártida, paraíso sacro en medio de una geografía lunar

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En las Bases Antárticas Argentinas Marambio y Esperanza se está llevando a cabo el «Proyecto Organic», fotografía, video, música, instalaciones, una nueva edición del Proyecto Antártida, comenzado por Andrea Juan en la campaña 2005.

«Organic» es un site specific basado en las investigaciones científicas sobre el cambio climático y cuenta con la colaboración de esta artista que ha recibido becas y premios internacionales, y es directora del Area de Cultura de la Dirección Nacional del Antártico.

Otros integrantes de este Proyecto son Silvia Delgrosso de Varanasi, y el compositor Nicolás Sorín, autor de la música de «Historias Mínimas», que ha recibido los Premios Cóndor y Clarín así como haber sido dos veces nominado para los Latin Grammy (2007/2009). Para esta ocasión ha compuesto una sinfonía inspirada en el paisaje para ser expuesta de manera multifónica en el espacio donde tiene lugar la video-instalación.

Andrea Juan nos relata su octava campaña en Antártida en la que actualmente trabaja con las nuevas especies encontradas en el fondo del mar de Weddell después de la desaparición de la barrera de hielo Larsen.

Este ecosistema que había permanecido estable bajo una capa de hielo durante los últimos mil años está quedando al descubierto y ha sido uno de los temas que han inspirado al grupo a través de distintas disciplinas artísticas para darlo a conocer.

Andrea Juan relata los 10 días que debieron permanecer en la Base Marambio a raíz de las tormentas de nieve y ráfagas de viento, para finalmente llegar hasta la base Esperanza adonde aterrizaron con los esquíes sobre el glaciar que se encuentra al lado de la Base donde no había conexión telefónica ni Internet.

Para hacer sus intervenciones en esa geografía imponente elige los días que presentan alguna particularidad en la luz o en los hielos para que las imágenes se transformen en mágicas.

Silvia Delgrosso de Varanasi comunica también sus vivencias en las que describe a Marambio como una geografía lunar. En cuanto a Esperanza, la describe como un paraíso absolutamente sacro, pulcro. «El tiempo está detenido en nuestras mentes y en nuestros actos». Toda la gama de azules, turquesas, rosados, violetas, blancos y grises se despliega ante la mirada y «el silencio nos envuelve con su sutil sonido del viento». Difícil explicar la maravilla de la potente naturaleza donde tierra y cielo se unen , una fusión perfecta.

Días de aislamiento, extremadamente intensos que permitieron a este grupo entrar en su propia intimidad y afianzar los lazos de integración, interrogándose asimismo por el significado de esta aventura.

Gracias a la creatividad de cada uno de sus integrantes, tendremos próximamente una visión no convencional de este paisaje que ha sido intervenido con acrílicos calados, poliéster, seda natural, espandex y otras telas que se unen a la belleza natural de este ecosistema.

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