Un par de horas antes de la apertura los futuros mostraban al Dow cediendo 1,5% y el petróleo bajando a u$s 33,37 por barril (al cierre subía a u$s 38,89). Es cierto que el feriado del lunes obligaba a factorizar las inmensas pérdidas del Royal Bank of Scotland y al segundo plan de rescate al sistema financiero inglés y los pésimos anuncios de State Street, pero por otro lado los balances que más tarde difundirían (con la excepción de State Street, fueron mayoritariamente mejores de lo esperado) Johnson & Johnson, Forest Laboratorios, tras el cierre IBM, etc., y las noticias que Fiat avanzaba sobre Chrysler y Carlos Slim sobre el NYT, daban pie, sino para el optimismo, al menos para algo parecido a la calma. La jornada quedó así pendiente de lo que dijera Barack Obama en su discurso de asunción. No vamos a analizar sus dichos ni las implicancias para el mercado bursátil (¿pero quién podrá olvidar su: "escoger la esperanza sobre el temor" como curalotodo?). Sólo basta mencionar que al momento de terminar el discurso el Dow comenzó a marcar una seguidilla de mínimos, para cerrar un 4,01% abajo en 7.949,09 puntos. Barack Obama queda así, como el presidente con la mayor baja en el primer día de ejercicio de toda la historia. Esto podría ser una simple anécdota, de no ser por la caída de los treasuries (no gusta el Swap que propondría Bernanke al Tesoro) y la suba del oro. ¿Sorprende? Un día "negro".
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