En Capital y GBA también hay un ajuste para Edenor y Edesur. En total, prometieron que será inferior al 30%.
Hoy a las 11 de la mañana, el ministro Javier Iguacel anunciará en conferencia de prensa un aumento en las tarifas eléctricas de todo el país que regirá desde hoy mismo o desde mañana, cuando se publiquen las resoluciones en el Boletín Oficial. Por ahora se espera que el alza sea inferior al 30%, tal como adelantó el funcionario en declaraciones televisivas hace una semana.
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Sin embargo, Iguacel también dijo en más de una ocasión que los aumentos se aplicarían en setiembre y la fecha debió anticiparse por la urgencia de contener el déficit fiscal para cumplir el acuerdo pactado con el Fondo Monetario, por lo que también el aumento puede resultar mayor al anticipado.
El apuro, en este caso, podría jugar en contra de la intención oficial. El aumento en el precio mayorista de la energía para todo el país, sin pasar por audiencia pública, corre el riesgo de suscitar nuevas presentaciones en la Justicia, sobre todo de parte de entidades provinciales, y que las mismas culminen en un fallo desfavorable incluso en la Corte Suprema.
Según pudo reconstruir este diario, el aumento por índice de inflación que corresponde aplicar en Edenor y Edesur a partir de hoy, es de alrededor del 16%, según una fórmula que incluye precios minoristas, costo de la construcción y salarios en el período febrero-julio.
Ese 16% debe aplicarse sobre el 33% de la factura con impuestos, que es lo que corresponde a los ingresos o márgenes de Edenor y Edesur. Pero desde el Ministerio de Energía les habrían anticipado a esas compañías que solo les autorizarían la mitad, o sea un 8%, lo que tendría una incidencia de un 3,5% aproximadamente en tarifa final.
Esto significa que para llegar a un aumento del 30% o menos al público, el precio mayorista de la energía, incluyendo el valor del transporte en alta tensión, que representa el 40% de la factura total, debería aumentar en todo el país entre el 50 y el 55%.
De ser así, la suba trasladaría al público el impacto de la devaluación sobre el precio de la energía. Cuando se decidieron los últimos aumentos a mediados de noviembre (que luego se aplicaron desde el 1 de diciembre y el 1 de febrero), el Gobierno calculó un dólar de $19,30, mientras ahora lo estiman en $30, lo que significa un 55% más.
La premura oficial se debe a que Cammesa le paga la energía a las generadoras y compra combustibles líquidos en dólares mientras cobra a las distribuidoras en pesos lo que éstas están aplicando en las facturas del público. Según el sitio Econojournal, estaba planeado que Cammesa tuviera un desfasaje de $5.000 millones mensuales entre lo que cobra y lo que paga, pero por la devaluación esa cifra asciende a $11.000 millones para mayo, junio y julio.
Aparentemente, el objetivo del Gobierno es aplicar un aumento algo mayor al que surge de la devaluación a $28, para disminuir los aportes que debe hacer a Cammesa por los meses ya pasados.
Un 30% de aumento en tarifa final de Capital Federal y Gran Buenos Aires se sumará sobre facturas ya demasiado caras para los consumidores porque tuvieron en dos años un alza que ronda el 1.600%.
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