3 de julio 2013 - 00:00

Apenas un año para tantos conflictos

El Cairo - Mohamed Mursi cumplió el domingo apenas un año en el poder, en el que acumuló un fuerte descontento social.

Tras imponerse en la segunda vuelta a Ahmed Shafiq, ex primer ministro de Hosni Mubarak, Mursi comenzó su camino con el polémico restablecimiento de la Cámara baja del Parlamento, que estaba dominada por islamistas y había sido disuelta por la Justicia. El Tribunal Constitucional no tardó en revocar su decisión.

En sus primeras semanas, Mursi ordenó liberar a los presos políticos de la revolución y formó un nuevo Gobierno de islamistas y aliados.

La muerte de 16 soldados en el Sinaí en un confuso ataque terrorista en agosto pasado precedió al desmantelamiento de la cúpula del poderoso Ejército. El islamista mandó a retiro al entonces jefe de las FF.AA., Husein Tantaui, y a su "número dos", Sami Anan.

Más tarde sorprendió con una declaración constitucional en la que blindaba ante la Justicia sus decisiones. Ese movimiento derivó en masivas protestas, huelgas de jueces, disturbios que se saldaron con muertos y heridos, y la desconfianza de quienes llegaron a ver en él a un nuevo faraón.

En el fondo, su estrategia pretendía asegurar la redacción de la nueva Constitución por parte de los islamistas y la celebración de un referendo en diciembre, que permitió su aprobación pese a ser rechazada por los votantes en El Cairo.

Pero, a diferencia de lo que deseaba el gobernante, la nueva carta magna no supuso el fin de una transición democrática repleta de turbulencias y huérfana de un Poder Legislativo completo.

Agencia EFE y Ámbito Financiero

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