24 de abril 2009 - 00:00

Apertura de feria estropeada por activistas

El incendio y las vísperas: corte de cintas en la apertura de la Feria del Libro. Aplauden, entre otros, Hernán Lombardi; el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner; José Nun, Mauricio Macri y Horacio García (titular de la feria).
El incendio y las vísperas: corte de cintas en la apertura de la Feria del Libro. Aplauden, entre otros, Hernán Lombardi; el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner; José Nun, Mauricio Macri y Horacio García (titular de la feria).
A Mauricio Macri se le atragantó anoche el discurso de apertura en la Feria del Libro, abucheado por un grupo de integrantes de UTE y CTERA, que reclamaban bachilleratos populares, salario digno para los docentes y becas para los estudiantes. El jefe de Gobierno sólo pudo terminar un par de párrafos de los que había preparado y, tal vez en su turbación, rebautizó como José Luis Borges a Jorge Luis Borges cuando propuso instituir el Día de la Lectura al del nacimiento del vate nacional. Entre lo poco que logró expresar, antes de retirarse (tal como debió hacer una semana atrás en la Legislatura el director del Colón Pedro Pablo García Caffi, ante similares intemperancias), señaló que el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, se había comunicado con Magdalena Faillace para que en la Feria de Francfort 2010, dedicada a la Argentina, unificaran los stands. Al menos, eso le daría al mundo una imagen de coherencia distinta de la real, que se comprobó ayer en la inauguración de la Feria, donde nadie escuchaba a nadie y todos trataron de filtrar, como pudieron, sus discursos.
Por ejemplo, el secretario de Cultura de la Nación, José Nun, quien luego de pedir un ejercicio de «instrospección» en ambiente tan caldeado, anunció las becas concedidas por el Gobierno para que los libreros del interior coincidieran en Buenos Aires. No hacía más de diez minutos que el titular de la Feria, Horacio García, había hablado de ese tema, aunque no con igual fervor. García, preocupado, señalaba en ese momento que el III Congreso Iberoamericano de Libreros al que luego aludió el ministro, se comprobó que los sufridos gravámenes que aún pesan sobre el libro en numerosas provincias dificultan cada vez más al sector, hoy amenazado (como también expresó) por la competencia de las nuevas tecnologías. Pidió también que se acelerara la creación del Instituto Nacional del Libro, un anteproyecto llevado a Diputados por el legislador Jorge Coscia. Otro aspecto complicado, en la visión de García, son los prohibitivos alquileres para los libreros en las arterias más importantes de la ciudad, lo que provocará, dijo, que las librerías deban replegarse a las zonas periféricas.
Además de la anunciada ausencia de la Presidente, tampoco concurrió ayer el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco. La escritora Angélica Gorodischer, invitada a hablar al cierre, lamentó que cada vez que le tocaba en suerte hacerlo se encontraba con algún conflicto. Finalmente, a medida que se descomprimía el ambiente, logró, ella también, darle un poco de lugar a la literatura para que metiera su bocadillo.

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