14 de diciembre 2009 - 00:00

Aprovecha Cobos temprana interna UCR por cargos

Ernesto Sanz
Ernesto Sanz
Ernesto Sanz tuvo un debut accidentado en la presidencia del Comité Nacional de la UCR. A sólo una semana de la larga y negociada constitución de la mesa de conducción partidaria, que lo consagró como presidente, pero esmerilando su poder de mando (en una vuelta a las clásicas técnicas de la interna radical en los 80), tuvo que enfrentar una crisis del partido en medio de la asunción del correntino Ricardo Colombi y las primeras presiones de todos los sectores del radicalismo.

No es una novedad que los estilos de conducción del jujeño Gerardo Morales (dejó la presidencia el 4 de diciembre pasado) y del mendocino Sanz no son iguales, aunque ambos hayan sido los socios más unidos frente a las batallas que pelearon contra el kirchnerismo (incluyendo allí hasta hace un año y medio al cobismo). Pero ahora la situación cambió: Sanz debe controlar la UCR en acuerdo con Julio Cobos, que avanzó como nunca en cargos del Comité Nacional y que controla directamente el bloque de Diputados.

Virajes

Pero, además, ya comenzó a lidiar con otra realidad: todo dirigente con aspiración a gobernador o intendente comenzó a virar hacia Cobos ante la necesidad de que sus candidaturas sean traccionadas por la campaña presidencial del mendocino. Es un escenario que Morales nunca había tenido que soportar.

Sanz y Morales, de todas formas, están más ocupados esta semana en armar la reunión que mantendrán con Arturo Valenzuela, el secretario adjunto para América Latina del Gobierno de Barack Obama que llega mañana a Buenos Aires y que no será recibido por Cristina de Kirchner, pero sí por buena parte de la oposición.

Pero la conducción del radicalismo quedó herida la semana pasada tras la visita a Corrientes para asistir a la asunción de Ricardo Colombi en la gobernación. Sanz, Morales y Ángel Rozas viajaron a la provincia y finalmente se recluyeron en la sede de la UCR local sin asistir al acto de jura del nuevo gobernador.

La situación, más allá de ser incómoda, precipitó una crisis del radicalismo con el núcleo más cercano a Colombi que lanzó durante todo el día acusaciones contra el Comité Nacional partidario por su incoherencia de asistir a la ciudad pero quedarse lejos del acto central, que finalmente pareció cedido al Gobierno.

El hecho forzó un replanteo de la estrategia de combate del radicalismo frente a la seducción de Néstor y Cristina Kirchner hacia los gobernadores, intendentes y dirigentes de la UCR que se debaten en medio de las crisis financieras de sus provincias.

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