El primer imperio global del mundo, el de España, tuvo una de sus más importantes sucursales en el Río de la Plata. Si Felipe II proclamó: «En mi reino no se pone el sol», fue porque era así. España tenía posesiones en los cinco continentes. Cuando Carlos III crea en 1776 el Virreinato del Río de la Plata o de Buenos Aires, su sede central, le otorga el Gobierno de una región que abarca lo que hoy es la Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay, sur de Brasil, parte de Perú y las islas de Bioko y Annobón en África. Enorme espacio territorial que comenzó a desmembrarse a fines del Siglo XVIII. Veamos lugares a los que habría que ir, en un recorrido turístico, cultural e histórico.
ARGENTINA: Si andar por Buenos Aires es caminar por lo que fue centro del virreinato, visitar Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan, Córdoba, San Luis, Mendoza y el norte de Santa Fe es andar por lo que comenzó siendo Provincia de Tucumán, Juries y Diaguitas y luego se dividió en Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán y Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán.
BOLIVIA: Tres lugares: Sucre (Real Audiencia de Charcas, Alto Perú y Chuquisaca), La Paz y Santa Cruz de la Sierra. Sucre atrae a miles de turistas por su casco antiguo, archivos y documentos, como la primera bandera argentina, que está en la Casa de la Libertad. La Paz, que se levantó en armas en julio de 1809 e instauró el primer Gobierno libre de Hispanoamérica, tiene decenas de lugares para visitar, como el Museo Murillo. En Santa Cruz de la Sierra hay restos de misiones jesuíticas que son Patrimonio de la Humanidad.
URUGUAY: Montevideo fue el principal puerto y momentánea sede del Virreinato de Río de la Plata. Hay recorridos históricos por diversos museos. Pero para vivenciar el pasado virreinal, lo mejor es ir al casco histórico de la ciudad de Colonia.
PARAGUAY: Si los museos y lugares históricos se encuentran en Asunción, un viaje fluvial hacia el Pantanal es ir a los límites más salvajes que alcanzó el Virreinato del Río de la Plata.
BRASIL: Las playas, sierras y bahía de Santa Catarina, como gran parte de lo que hoy es el estado de Río Grande do Sul por breve tiempo fueron de la corona española, hasta que los portugueses en guerra llegaron a Colonia del Sacramento, tomando circunstancialmente la provincia oriental del Virreinato. Todos esos escenarios cuentan con museos, lugares y edificaciones históricas protegidas.
ÁFRICA: Si en las islas de Bioko y Annonbon en el Golfo de Guinea, cerca de Camerún, se habla aún español es porque fueron parte del Virreinato español. La paradisíaca Bioko ha perdido sus encantos turísticos desde que en 1992 se descubrieron enormes reservas petrolíferas.
M.S.
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