La buena melodía alcista del viernes en los mercados pareció que no sonaba ayer en la pista operativa y que los índices decían «sentarse» a esperar por otra. Pero hubo un competidor que prosiguió con el impulso y como si la melodía siguiera sonando, fue el Merval de Buenos Aires. Para los demás rigió el argumento que esgrimían desde Wall Street: zona de descanso, con cautela y expectativas, ante el mensaje de Ben Bernanke que surgirá hoy. Seguramente esperando tomar algún dato, alguna señal explícita o pretendida a gusto del «analista», para encontrar el impulso del resto de la semana. De tal forma, el Dow Jones no generó más que un tenue 0,2% de alza, replicando en la misma forma a lo largo de los recintos de Europa, para desembarcar en San Pablo y dando algo más: un 0,64% en el Bovespa. Un día aplanado y tomado de esa expectativa mencionada, sin proveer material fresco para que los índices se nutrieran.
Sin embargo, el Merval continuó su propia ruta y aportando una suba, que ya le dio ventajas en el inicio de la semana sobre el resto. Con mínimo de 3.471 puntos, llegando a un máximo de 3.522 y para cerrar en zona más tranquila: 3.513 unidades. No sólo la nota de subir el 1,2%, sino de haber trascendido la frontera de los 3.500 y que adquiere simbolismo. Diferencias de 44 alzas, contra 24 bajas, un acento puesto en los papeles «bancarios». Y con el punto clave de G. Galicia, que rozó el 4% y otorgando la energía mayor para el resto de las líderes.
El otro componente, volumen transado, decreció hasta los $ 74 millones efectivos. Igualmente, otorgando un ritmo muy superior a los magros $ 54 millones, que fue el promedio de todo marzo.
Al parecer, hoy manda Bernanke. La Bolsa, calentita.
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