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Arde la Casación por guerra de vacantes (e internismos)
• DENUNCIA PENAL ENTRE CAMARISTAS POR LA LEY DE SUBROGANCIAS.
• LA MAGISTRATURA MIRA A LA CORTE.
• OTRAS TENSIONES.
Ricardo Lorenzetti, Claudio Bonadío y Luis Cabral
Ayer a media tarde Gemignani formalizó su denuncia penal. La recibió el juez federal Sebastián Ramos, quien le aseguró que hoy a primera hora enviará el caso a la cámara para su sorteo. En paralelo, el Consejo de la Magistratura, controlado por el oficialismo, rechazó el fallo contra la capacidad del cuerpo colegiado de nombrar subrogantes y ahora espera por una decisión de la Corte Suprema.
La situación en la Casación tiene dos artífices evidentes. Uno es el juez Luis Cabral, removido de la Casación por su subrogancia irregular que no le fue retornada por la Justicia en lo Contencioso Administrativo. Cabral logró, en cambio, el fallo contra Vázquez e incluso acudió, raudo, a pagar la caución necesaria por el valor de 1.000 pesos, precio accesible a fin de eyectar a Vázquez aun sabiendo que él ya no volvería a recuperar su despacho.
La otra figura es por estas horas la ausente más presente de la Casación. Se trata de Ángela Ledesma, que dejó hace meses el tribunal con una licencia y dilata desde hace tres semanas su retorno. El oficialismo ha optado por ver, en sus conciliábulos de madrugada, la salida de Ledesma como una maniobra articulada con la Corte que tendría por fin demorar todo lo posible el fallo sobre el pacto con Irán, que esta camarista debía tratar. Esto a partir de la presunción de que cualquiera sea el resultado de ese caso, la Corte por ahora no desea que circule en sus vocalías tras la apelación ineludible.
Cabral y Ledesma son dos jueces con un punto de contacto muy vinculado al debate actual y que merece una consideración: Cabral llegó a la Casación, por fuera de reglamento, bajo la presidencia de Ledesma.
Tras la denuncia de Gemignani, la primera reacción llegó por parte de los camaristas Eduardo Riggi y Liliana Catucci. Éstos le enviaron una nota a Figueroa inquietos ante la posibilidad de que toda la Casación quedara expuesta en la causa. Para Riggi y Catucci lo ideal sería que en la carátula sólo figure Figueroa. Un desaire cruel para alguien que hace tres meses se veía cerca de una nominación para la quinta vacante de la Corte, especialmente tras el derrumbe del pliego de Roberto Carlés.
Acontecimientos que no dan tregua. Cabral fue removido por su subrogancia irregular, lo reemplazó el conjuez Vázquez, que se sacó un 3 en el examen para el cargo, Vázquez llegó a la Casación por un vínculo personal con el secretario Julián Álvarez, que a su vez había desarrollado un trato cotidiano con la jueza Figueroa. La Cámara en lo Contencioso decidió remover a Vázquez y ahora Gemignani denuncio penalmente al conjuez y a Figueroa. Una saga desopilante en el único tribunal de Casación que tiene la Justicia federal de todo el país. Salvo excepciones concretas, allí la rutina está completamente alterada porque, además del inevitable cotilleo matutino, se precisa de un tiempo extra para el delicado arte de la conspiración. Los despachos a los cuales no se accede directamente desde el corredor central nunca han estado tan bien cotizados.
Ayer en el Consejo de la Magistratura se aprobaron los exámenes y las entrevistas de todos los candidatos para el concurso, que debe cubrir cuatro vacantes en la Casación. En un momento revivió la discusión absurda en torno a los plazos que deben tener los jueces para concursar luego de haber ganado un cargo. Afortunadamente, la abogada Adriana Donato aportó el único instante de cierta lucidez cuando dijo que la nueva ley de subrogancias ya zanjó esa discusión y que como la ley no está declarada inconstitucional en su conjunto los consejeros deben acatarla a riesgo de cometer actos irregulares con leyes votadas por el Poder Legislativo.
Ahora el oficialismo del Consejo espera la definición final de la Corte, un fallo que podría otorgar alguna salida intermedia al drama de las subrogancias. Ricardo Lorenzetti se prepara para un fin de año agitado. Como siempre, será importante observar que otros factores pueden alterar el resultado.
Ayer, por ejemplo, la Corte se inclinó por invalidar la sanción que la Magistratura le aplicó al juez Claudio Bonadío sobre un porcentaje de su sueldo. El máximo tribunal objetó esa sanción por el criterio que el oficialismo aplicó para ésta. No sorprende: una vez más queda en evidencia que el voluntarismo no lo es todo, menos en este tipo de contiendas.


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