Las obras revelan la maestría alcanzada por Arden Quin en su larga búsqueda expresiva, desde los del 40 hasta su muerte en 2010.
La semana pasada, en medio del corte de luz que oscureció la zona cercana a la Plaza San Martín, la galería Van Eyck inauguró la muestra "Domaine: su legado en blanco y negro" de Carmelo Arden Quin. La extensa serie de pinturas del artista geométrico realizada entre la década del 90 y los primeros años de este siglo, en su residencia de Francia y "con intacta lucidez", culminan un "maravilloso periplo visual", como observa el crítico Raúl Santana en el prólogo del catálogo. El camino había comenzado en 1913 en, Rivera, Uruguay, la ciudad donde nació. En 1938 llegó a Buenos Aires. Aquí integró en 1943 el grupo Arturo. En 1944 publicó el primer y único número de la Revista Arturo, con la participación de Joaquín Torres García, Vicente Huidobro, Tomás Maldonado, Lidy Prati y Rhod Rothfuss, entre otros. También realizó las primeras telas de superficie calada y participó en la exposición con obras de formas recortadas con Tomás Maldonado, Lidy Prati, Manuel Espinosa y Alfredo Hlito. En 1946 creó el Grupo MADI que, "partiendo del arte geométrico y extremando sus postulados llegó a la ruptura de la ortogonalidad del plano pictórico. Así lo expresaba Arden Quin: 'MADI comienza a trabajar con otros polígonos que pueden ser regulares o irregulares en la invención de formas planas: triángulos, rombos, pentágonos, hexágonos individualizados o yuxtapuestos, a los que también se suman los círculos'". Integran la exposición una serie de obras en blanco y negro que revelan la maestría alcanzada por Arden Quin en su larga búsqueda expresiva, desde mediados de los del 40 hasta su muerte en 2010.
A.M.Q.
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