12 de septiembre 2014 - 00:00

Argentino detenido en Rusia, ahora con prisión domiciliaria

Kevin Hoistacher
Kevin Hoistacher
El joven argentino que estaba detenido en Rusia por llevar un cigarrillo de marihuana fue beneficiado ayer con un arresto domiciliario, otorgado bajo la garantía del consulado argentino en ese país, por lo que permanecerá alojado en un hotel de la ciudad de San Petersburgo hasta octubre próximo, cuando se realice la audiencia en la que se resolverá su situación procesal en la causa por contrabando de drogas.

"Estoy bien, mucho mejor de lo que esperaba, quedé bajo tutela del consulado. Por lo menos estoy vivo y estoy bien, voy a disfrutar ahora de estar afuera, de ver gente normal y de poder comerme una pizza, es único", dijo Kevin Hoistacher, de 24 años, a poco de ser excarcelado por orden de la justicia de la ciudad de Vyborg, en el límite con Finlandia, donde se realizó la audiencia.

Kevin, quien está radicado hace un par de años junto a su esposa en Finlandia, fue detenido el 23 de julio pasado, cuando regresaba de Rusia a su país de residencia en su auto, luego de haber dejado a un amigo en el aeropuerto de San Petersburgo. Cuando conducía hacia Finlandia fue interceptado en un control caminero en la ciudad rusa de Vyborg, cerca de la frontera entre ambos países, y tras requerirle el documento -que era argentino, nuevo, y no tenía sellos previos- los agentes aduaneros lo demoraron para analizar si sus papeles estaban en regla.

La Policía rusa requisó el auto con perros entrenados en la detección de narcóticos y encontró un cigarrillo que tenía en su interior tabaco y unas hojitas de marihuana, motivo por el cual Kevin fue detenido. Aunque la dosis que hallaron en su poder era de 1,1 gramos de marihuana, la ley rusa pena la tenencia de estupefacientes y el joven fue detenido acusado de contrabandear droga de un país a otro, un delito que prevé entre 3 y 7 años de prisión. El argentino fue alojado en la prisión de San Petersburgo, donde permaneció 50 días hasta ayer, que logró ser excarcelado bajo garantía del cónsul argentino, Jorge Zobénica.

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