4 de septiembre 2009 - 00:00

Arrancó el debate por ley de medios con cruces y agresiones

Gabriel Mariotto debatió ayer el proyecto de ley de medios durante ocho horas con diputados de tres comisiones. Manuel Baladrón, jefe de la Comisión de Comunicaciones, intentó frenar las protestas de la oposición contra él.
Gabriel Mariotto debatió ayer el proyecto de ley de medios durante ocho horas con diputados de tres comisiones. Manuel Baladrón, jefe de la Comisión de Comunicaciones, intentó frenar las protestas de la oposición contra él.
Comenzó ayer con cruces y agresiones la discusión en Diputados del proyecto de ley de sistemas audiovisuales que el Gobierno apura en el Congreso. Fue el primer plenario de las comisiones de Comunicaciones, Presupuesto y Hacienda y Libertad de Expresión que se inició con una explicación de Gabriel Mariotto, interventor del COMFER, sobre las intenciones del Gobierno. Fueron ocho horas de debates donde casi no hubo calma. Mariotto enfrentó a la oposición y hasta llegó a acusar al Congreso por no haber avanzado antes con una ley de medios desmonopolizadora. A muchos presentes les sonó casi como un chiste.

«Hay que terminar con la ley de la dictadura y ajustarla a los dictámenes internacionales de derechos humanos. Si quieren volver a este sistema represivo, que lo pongan en palabras», les dijo Mariotto a los diputados. Luego se quejó porque la oposición «estigmatiza artículos del proyecto para posponer el debate, para que llegue el 11 de diciembre y no se trate, y llegue 2011 y no se trate». Fue el tono general que tuvo la exposición de Mariotto y que marcó la hostilidad que tuvo la oposición en todo el resto de la discusión.

Así, su primera intervención ayer no fue técnica, sino política. Se lo reprocharon luego todas las cabezas de la oposición que pidieron ordenar el debate, como Federico Pinedo, y hasta la propia Graciela Camaño, que anunció su oposición a la ley. (Ver nota aparte.)

Luego, Mariotto se prendió a la estrategia oficialista que reconoce hasta Cristina de Kirchner: «Vamos a tener en cuenta todas las miradas honestas. Si es necesario, vamos a reflexionar artículo por artículo. Si existen redacciones superadoras, las vamos a tener en cuenta», prometió, sobre todo a bloques como el SI o a Claudio Lozano, que negocian modificaciones con el kirchnerismo a cambio de acompañar con el voto.

Algunos de esos argumentos los utilizó más tarde Néstor Kirchner en un acto en La Plata, donde lanzó acusaciones a la oposición: «Sería triste que quienes no estén de acuerdo con la ley retomaran parte de la ley de la dictadura», dijo frente a periodistas en esa ciudad.

Cuando se le preguntó también a él por la posibilidad de modificar el proyecto, reconoció: «Algo estuve viendo, y hay diputados de la oposición que plantearon cuestiones interesantes».

Kirchner negó también que el Gobierno piense revisar cada dos años las condiciones de otorgamiento de las licencias de radiodifusión, uno de los temas que complicaron ayer el debate en Diputados: «El Gobierno no va a revisar las licencias cada dos años bajo ningún aspecto. Lo que va a hacer cada dos años es revisar la actualización de tecnologías».

En Diputados, Mariotto intentó convencer a los posibles aliados del kirchnerismo, aunque por ahora sin demasiado éxito. Explicó su visión de los temas más discutidos, como la autoridad de aplicación, la revisión de las condiciones de licencias cada dos años y el ingreso de las empresas telefónicas al mercado de la televisión por cable.

Ese último punto fue el más criticado por una oposición que no cuestionó ninguno de los artículos que restringen la cantidad de medios que una empresa puede tener en una misma área de cobertura, la incompatibilidad de controlar canales de aire y cable al mismo tiempo o ser productor de contenidos y distribuidor de señales a la vez. No podrían hacerlo, ya que la mayor parte de los proyectos sobre radiodifusión presentados por la oposición tiene disposiciones similares.

La pelea fuerte, entonces, giró sobre cómo se conformará la autoridad de aplicación (que en la visión de la UCR, el PRO, la Coalición Cívica y el peronismo disidente apunta a garantizarles a los Kirchner el poder para decidir sobre las licencias que estarán vigentes en los próximos 20 años) y la apertura del mercado de radiodifusión a las empresas de telefonía.

Mariotto les respondió: «No hemos visto en sistemas presidenciales que los órganos no estén bajo el Poder Ejecutivo, ni que tengan mayoría de la oposición. La conducción directiva con cinco miembros -tres nombrados por el Ejecutivo y dos por una Comisión Bicameral-. Recibiremos los aportes, pero no hemos encontrado en las democracias más fuertes de Occidente un diseño de sistema jurídico diferente».

Sobre la ampliación del mercado para las telefónicas tampoco logró convencer a la oposición: «El proyecto no juega a favor de los monopolios. El ingreso de muchos jugadores no se trata de cambiar las reglas de juego. Las telefónicas tienen restricciones con respecto a las demás empresas. Tienen 24 licencias como tope y un límite del 25 por ciento de sus abonados. No pueden tener canales de cable y aire al mismo tiempo. También deben tener una contabilidad separada», prometió.

En cuanto a concentración de medios, evitó recordar las decisiones que en ese sentido tomó el Gobierno de Néstor Kirchner, pero condenó que existan grupos que poseen canales de aire, de cable, productoras de contenidos y hasta empresas de servicios públicos en una misma región, «como sucede en Mendoza», dijo.

Y, como lo hizo Néstor Kirchner, rechazó las críticas al artículo 40: «Si este proyecto de ley quisiera revisar cada dos años las licencias, sería autoritaria; si fuera así, tendrían razón los opositores. Lo que se revisará son las reglas tecnológicas».

El final de la reunión, cuando Mariotto ya se había retirado, reservó otro conflicto. Ayer, una hora antes del inicio del plenario, la radical Silvana Giudici había reunido a Libertad de Expresión para decidir la participación en el debate de las tres comisiones. Allí se decidió aumentar las audiencias públicas que se realizarán la semana próxima a siete encuentros en distintos puntos del país, a diferencia de las tres audiencias que programó el kirchnerismo.

Cuando terminó el plenario, Giudici reclamó como jefa de una comisión que se acuerde entre todos los bloques «la metodología de trabajo» para el tratamiento de la ley.

«Soy presidenta de una comisión que no fue consultada sobre el método de trabajo. Antes de la reunión, con diputados de la oposición consensuamos propuestas de trabajo. Queremos que se analice artículo por artículo, con audiencias públicas y siete foros regionales. Propongo que se defina esto y hago una moción de orden», pidió Giudici con el apoyo de la Coalición Cívica y el PRO.

Manuel Baladrón, presidente de Comunicaciones, se negó, y Giudici amenazó con abandonar la reunión. Todo el kirchnerismo la abucheó: «No hagan esto, por favor. Vinimos, no obstruimos la comisión; ahora queremos que se debata el plan de trabajo. No me hagan gritar, que me quedo afónica», les respondió Giudici.

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