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Arte inabarcable en Nueva York
Obras de la artista alemana Katharina Fritsch en el patio de esculturas del MoMA, en un momento en que Nueva York ofrece también muestras de una variada lista de artistas argentinos.
Un breve pantallazo de la última semana neoyorquina. Visitamos el MoMA justo el día de cierre de la imperdible muestra de Cindy Sherman, que se abre con un gigantesco mural, obra reciente, que se presenta por primera vez en Estados Unidos. Comprende el período de sus primeros años en los 70; son setenta fotografías en blanco y negro, y encargos para revistas y diseñadores de moda. Personajes casi ridículos, enojados, histéricos que más adelante aparecen con ojos ensangrentados, con moretones y cicatrices. Sherman no tiene piedad ni hace concesiones, considerando que ella es la retratada en todos los casos y temas que aborda. Ella es fotógrafa y modelo fotografiada al mismo tiempo asumiendo también el rol masculino.
La serie de los «centerfolds» o página principal que se desdobla de las revistas, se refiere al cine y sus divas que aparecen en estados emocionales que van desde la mirada aterradora a la de la melancolía, seductoras, en una paleta saturada que enfatiza el drama de cada retrato.
En las décadas de los 80 y 90, políticamente cargada de debates acerca de la censura en el arte, el espectro del sida, Sherman hace macabras y grotescas narraciones que llevan a la desintegración del cuerpo. Se ven ofensivas escenas de comida podrida, vómitos y heces, y por su textura y cromatismo remiten a la pintura. Los personajes están tomados de catálogos de medicina que simulan actos sexuales.
Es extraordinaria la sala dedicada a los «Retratos Históricos» realizados entre 1988 y 1990. Desfilamos ante Rafael, Caravaggio, Fragonard, Ingres, famosos holandeses, es su propia interpretación de estas pinturas canónicas que pertenecen a una era pasada. Cuentos de hadas, payasos, humor negro, están reunidos en una sala que deja un sabor amargo. Los retratos de sociedad, enfatizan tanto lo trágico como lo vulgar, modelos de belleza que prevalecen en una sociedad obsesionada por conservar la juventud y su status. Uno de los rasgos principales de esta artista es su gran capacidad para canalizar el clima intelectual, moral y cultural de una época.
Finalmente están aquellas divas adineradas, provocativas, misteriosas, que presagian el colapso financiero de 2008, fin de una era de opulencia.
En el patio de esculturas del museo, lugar de descanso, sonido del agua proveniente de sus fuentes, llama la atención un grupo escultórico muy a la Ferrari y sus objetos religiosos. Se trata de «Firengruppe», de Katharina Fritsch (Essen, Alemania 1956), escultora de quien recordamos su inmenso conjunto de ratas gigantes en una Bienal de Venecia. Entre las nueve figuras, un ángel verde, una madona amarilla y otra negra, un gigante troglodita blanco, una serpiente negra en el piso. Son obras monocromáticas, de una inexpresividad e inmovilidad tal que aluden a la reproducción masiva de los objetos de culto que se comercializan.
Argentinos
Nos vamos a la terraza del MET, donde se ha instalado la obra de Tomás Saraceno, artista argentino que vive en Alemania y que solamente el primer fin de semana después de su inauguración en mayo atrajo 18.000 visitantes. «Cloud City» es un hábitat multipoligonal de acero inoxidable y acrílico que refleja el paisaje del parque, los edificios y los visitantes que no dejan de tomar fotografías.
En la Galería Gagosian (555 West 24th St, Chelsea, y hasta fines de junio) se exhibe una importantísima muestra de Lucio Fontana (1899-1968) que ocupa las 12 salas de la galería. «Ambienti Spaziali» cubre dos décadas finales de su carrera, las pinturas de sus «Conceptos Espaciales», sus tajos, el famoso «garabato» de neón suspendido en el cielorraso, dibujos, estudios. La muestra está presentada por el crítico italiano Germano Celant que lo describe como «un visionario, un arriesgado, avanzado en el tiempo que no siempre pudo lograr sus propósitos».
Un gran artista nacido en la Argentina que se radicó en Milán en 1947 y cuyo acto de tajear una tela monocromática resignificó el concepto de espacio. Un acto desafiante que lo llevó a comprender que la pintura no era más una ilusión encerrada en la dimensión de una tela sino un concepto dinámico que unía forma, color, espacio arquitectural, gesto, luz. Así nació el Espacialismo.
Praxis (541 West 25 St) expone excelentes fotografías de la artista argentina Andrea Juan, «Atlantis Eden Antartica», y asistimos a la muy animada charla que dio sobre su experiencias en la Antártida. En el Consulado Argentino, Graciela Cassel, artista argentina que vive en Nueva York desde hace 20 años, expone «Recovered Memories», cajas, gráfica y un video en los que está implícita la idea de alegoría. Obra despojada, de intensa vida interior como la de la artista.
Siempre admiramos la obra escultórica de Martín Puryear y en McKee Gallery (745 Fith Av.) vimos sus obras recientes en madera, bronce, acero. Evocan lo arcaico, lo orgánico, lo primitivo y tienen una manera única de combinar la aparente externa apariencia de peso y masa con una compleja y enigmática estructura interna.


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