Carlos Langone (Buenos Aires, 1945) celebra los 40 años de su primera exposición individual en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP), institución señera del arte argentino, fundada en 1935 y cuya presidencia ejercieron desde entonces prestigiosos artistas argentinos. Para esa muestra de 1979, Emilio Renart escribió el prólogo en el que señaló los elementos distintivos de una obra realizada en un período tan turbulento de nuestra historia. Los personajes están amordazados, enmascarados, rodeados de “caños, cordones umbilicales que serpentean y asfixian”.
Langone: sombras de una época turbulenta
Celebra los 40 años de su primera exposición individual en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos.
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El grito reprimido, la tortura del silencio, el no presente, el futuro angustioso, la asfixiante atmósfera que se vivía, el miedo que este artista supo describir sin atenuantes a través de un dibujo como un cross a la mandíbula. Renart termina su texto: “Si llegamos a recorrer sus laberintos asfixiantes seguramente terminaremos descubriendo el sol, el oxígeno, el agua, la vida”.
Faltaban todavía algunos años para que esto sucediera y la obra de Langone queda como testimonio de esos años nefastos. En algún momento declaró que lo mostrado hasta ese entonces era una visión dolorosa pero vital, reconociendo estar cargado por una realidad que no era muy dulce precisamente. Más tarde sus series enfatizaron la urbe, la soledad de sus habitantes, los restos arqueológicos del llamado progreso de las ciudades, siempre denunciando a una humanidad que se fagocita a sí misma. Artista de vasta trayectoria, realizó en 2012 importantes muestras retrospectivas: en el MACLA (La Plata) y en el Museo Sívori en cuyo acervo figura “Ensoñaciones” (1991), Segundo Premio Adquisición del XXXVI Salón Manuel Belgrano, cuya reproducción figura en el catálogo razonado de la importantísima colección permanente de esa institución que debería mostrarse con orgullo y con mayor frecuencia. (Clausura el 30 de abril. Viamonte 458).
De esta época tenebrosa pasamos a la muestra de Laura Spivak (Mar del Plata, 1976), “Lo de Laura”. Ya el título introduce en la intimidad cotidiana de la artista con obras de gran tamaño en las que las figuras ocupan casi todo el espacio. Esquemáticas, grandes planos de color neto, en general ocres, amarillos que pueden ser de la arena bañada por el sol, ojos inmensos , mitad blanco, mitad negro, a veces una raya, en actitudes de descanso, de goce del ocio. Está colgada a manera de un cómic, pero se impone por la desmesura de la imagen. La otra serie expuesta, de menor tamaño, tiene la cualidad de la geometría, pero con anécdota y sin seres humanos, es la mirada de la artista que recorre esos lugares placenteros.
La artista comenta que son interiores de las casas que alquila durante las vacaciones de verano. Todo es impoluto, nadie cocina en la cocina, los planos de color están bien definidos, sillas típicas de playa cruzadas ‘por las sombras perfectas de un techo por donde pasan los rayos del sol. La pintura de Spivak es elaborada con los recursos pictóricos correspondientes a una vasta trayectoria como pintora, docente, curadora. Algunos títulos de sus muestras fueron “Golosinas”, “El eco de sus risas”, “El jardín de las mariposas”, “Las malas palabras”. Actualmente es asesora de la Bienal de Arte Joven BA y de Nuevas Audiencias en el Centro Cultural Recoleta.
(En Elsi del Río, Humboldt 1510. (Clausura el 30 de mayo).
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