1 de abril 2019 - 00:01

Las fuerzas invisibles en Cetner

La puesta revela a un creador de figuración nostálgica, algunas de cuyas figuras exhiben la misma obsesión de Botero con los gordos.

Pietà. Un cocinero obeso que mira con lástima a un tomate.
Pietà. Un cocinero obeso que mira con lástima a un tomate.

El cine y la literatura han sido fuente de inspiración para Eduardo Cetner (Buenos Aires, 1956). Películas como “Metrópolis” de Fritz Lang (1927); “Malena”, de Giuseppe Tornatore (2000); “The Painted Veil”, de John Curran, basada en una novela de W. Somerset Maugham (2006); “El Amante”, de Jean-Jacques Annaud (1991) sobre una novela autobiográfica de Marguerite Duras. Varias imágenes de los cuadros que exhibe en el Paseo de las Artes Duhau, al que vuelve invitado por segunda vez -su primera muestra allí tuvo lugar en 2014- así lo atestiguan.

Este artista decidió dividir su actual muestra en dos núcleos, de allí el aire nostálgico de algunas obras, la joven de espaldas con un aire a los años 20, el adolescente ciclista enamorado de una sensual mujer del pueblo de Castelcuto en Sicilia, las elegantes figuras en tonos sepia prontos a abandonar su morada que remiten a aquellos que vislumbraban la llegada del nazismo, los músicos tocando jazz con sus instrumentos a la orilla del mar, y hasta un homenaje a David Hockney de espaldas dibujando un triángulo.

El otro núcleo fue realizado en París y mostrado en 1982 en el Grand Palais junto a obras de Antonio Seguí, Julio Le Parc, Guayasamín, Julia Lublin y Luis Felipe Noé en un salón dedicado al arte latinoamericano. Titulada la Serie Negra, nunca mostrada en la Argentina, tiene como fondo el tierra Van Dyck cuyo contraste son las figuras iluminadas en vibrantes colores, el blanco restallante o el dorado que ilumina.

Protagonistas: un Batman, como un exsuper héroe, obeso, con una bolsa de compras de un supermercado; un cocinero que mira con lástima a un tomate; una gorda de espaldas sentada en un bar, quizás deleitándose con una hamburguesa; “Flora”, tapa del catálogo, otra gorda boteriana luciendo un vestido con manchas -color a modo de flores y con medias rayadas, el músico tocando su tuba gigante.

Gilles Deleuze en el capítulo “Del Cliché al hecho pictórico” en su libro “Pintura. El concepto de diagrama” (2007), pregunta: ”¿Qué es pintar una ancha espalda de hombre? No es pintar una espalda o fuerzas que una espalda ejerce. Es pintar fuerzas”. Parafraseando al autor francés, ¿qué es pintar estos seres con sus deformidades ajenos al canon de la belleza? Es pintar fuerzas invisibles que se ejercen sobre esas deformidades. Más allá de estas descripciones con su relato implícito, esta serie demuestra una vez más su compromiso con la pintura y el poder de observación de los seres anónimos de las diferentes realidades que descubrió en sus viajes o estadas en diferentes países, obras en las que sobrevuela la ironía con benevolencia. (Clausura el 20 de mayo. Av. Alvear 1661).

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