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Asado y vino, la receta Moreno para seducir a angoleños
• «SOMOS DOS PUEBLOS HERMANOS QUE COMPARTIMOS UN ENORME OCÉANO», LES DIJO A EMPRESARIOS
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, caminando eufórico por las calles de Luanda, rumbo a las reuniones de negocios con empresarios pymes. Electrodomésticos (abajo), una de las propuestas que presentaron los argentinos.
Anoche el «portuñol» fue rey: el dominio del inglés es limitado en ambos campamentos, y se eligió la mezcla de castellano y el cerradísimo portugués de Portugal (Angola fue hasta hace 40 años una colonia lusa) para la comunicación.
El sarao fue anoche en el hotel Sana, un cuatro estrellas «razonable» (como lo definió uno de los viajeros), donde se hospeda la delegación argentina. Fue el cierre de una intensa jornada que se desarrolló allí mismo, y que -como suele suceder en estos casos- comprendió las consabidas «mesas de negociación» en las que los locales y los visitantes trataron de cerrar algún acuerdo. Por ahora no lo lograron.
«Estuvieron todos muy activos; vi mucho interés en los empresarios locales por acercarse a los argentinos. ¿Cuál es la vedette? Claramente los alimentos, pero no los industrializados sino los commodities. Y, por supuesto, después del asado de anoche, la carne», le dijo a este diario Ezequiel Resnick Brenner, el consultor argentino radicado en Luanda. «Estuvo todo muy bien organizado, y la ronda de negocios la armó el cónsul Alfredo Roullion», agregó.
¿Qué le vende hoy la Argentina a Angola? Commodities en su gran mayoría: aceite de soja, margarinas y mezclas de aceites refinados, chocolates y productos de cacao, galletitas y pastas (todos ellos marca Arcor), tubos sin costura (Techint, para la industria petrolera), vísceras animales, harinas y otros alimentos a base de harinas y pescados congelados.
En tanto Moreno sorprendió con una declaración al menos llamativa en lo que hace a la geopolítica: horas antes de reunirse -junto con el canciller Héctor Timerman- con el presidente angoleño José Eduardo Dos Santos, aseguró que «somos dos pueblos hermanos que compartimos un enorme océano, que es el Atlántico Sur».
La intención de este viaje es tratar de capturar al menos una parte de los u$s 25.000 millones que importó Angola en 2011, de los cuales -según afirma un informe de la Cancillería- «u$s 7.000 millones corresponden a productos que integran la oferta exportable de nuestro país». El año pasado, sin embargo, las ventas argentinas a su «vecino» (según imagina Moreno) del Atlántico Sur ascendieron a escasos u$s 200 millones.
No sólo los industriales se subieron al avión de Moreno buscando negocios en Luanda: también los bancos Meridian y Standard Bank, que intentarán competir con el local Caixa Tutta, subsidiaria del grupo Santander, que parece haber arrancado con ventaja en caso de que se concrete finalmente algún negocio bilateral.
Sucede que Angola está ubicada en el puesto 167 (sobre un total de 182) en el índice de corrupción que elabora la ONG Transparency International. Esto, desde ya debería dificultar cualquier transacción comercial que se intente. Es un hecho conocido que los trámites y la burocracia que impone el sistema angoleño para la importación y la radicación de empresas funcionan como un freno para la inversión. La excepción es, obviamente, el sector petrolero, que representa cerca del 75% del PBI angoleño, y en el que están presentes todas las empresas principales del mundo en «upstream».


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