Asoma negociación entre Zelaya y los golpistas

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Tegucigalpa - Distintas señales apuntan a que está en marcha una negociación para hallar una salida a la crisis institucional que vive Honduras. El presidente derrocado, Manuel Zelaya, anunció ayer que inició un diálogo con el Gobierno de facto de Roberto Micheletti, y desde el Gobierno de Brasil, en cuya embajada se encuentra el mandatario, se afirmó que «una solución negociada ya está en camino».

En tanto, en un contexto de cierta normalidad en la vida pública del país, ya que fue levantado el toque de queda, la Policía informó que un joven murió en la segunda localidad de Honduras, San Pedro Lula, al supuestamente no detenerse en un retén, por lo que ya son dos los muertos desde el regreso de Zelaya, el lunes pasado.

«En este momento quiero decir que ya se inició el proceso de diálogo con las fuerzas vivas de la Nación», expresó Zelaya a radio Globo de Tegucigalpa luego de recibir al obispo auxiliar de la capital, Juan José Pineda, en la Embajada de Brasil, donde permanece refugiado junto con unas 60 personas.

Sin avances

Zelaya dijo que la noche del miércoles se entrevistó también con «un representante del Gobierno de facto», a quien no quiso identificar. «No avanzamos nada por la posición tan inflexible que tienen», afirmó Zelaya. Se supone que el delegado de Micheletti insistió en que ambos presidentes, el de facto y el constitucional, renunciaran para dar paso a un tercero.

Ayer se supo que el miércoles estuvo en las inmediaciones de la embajada el jefe del Ejército, Romeo Vásquez Velásquez, para saludar a los militares y policías que resguardan la zona.

Paralelamente, los candidatos presidenciales Porfirio Lobo Sosa, del partido Nacional (derecha), Elvin Santos, del oficialista partido Liberal (centroderecha), Felicito Ávila, de la Democracia Cristiana, y Bernard Martínez, de Innovación y Unidad (PINU, socialdemócrata), se reunieron con Micheletti. Anoche se evaluaba que luego irían a la Embajada de Brasil para hablar con Zelaya.

Previamente ya se había reunido con el presidente derrocado el obispo auxiliar de Tegucigalpa, monseñor Juan José Pineda.

Vestidos con remeras blancas, miles de simpatizantes del régimen de facto, portando banderas de Honduras y pancartas, marcharon ayer entre la sede de la ONU y las proximidades de la Embajada de Estados Unidos, donde gritaron consignas contra Barack Obama, que apoya la restitución de Zelaya, tal como el resto de la comunidad internacional.

«Fuera Mel (Zelaya)», «Lula, Lula, llévate esa mula», «Para Mel la cárcel», gritaron los manifestantes al pasar cerca de la Embajada de Brasil, que se encuentra acordonada por centenares de militares y policías antimotines. Los pro golpistas pudieron marchar gracias a que fue levantado el toque de queda horas antes, que había permanecido casi ininterrumpidamente desde el lunes.

La presión internacional sigue siendo la principal fortaleza de Zelaya. El vocero presidencial de Brasil, Marcelo Baumbach, informó que el mandatario derrocado y expulsado del país en un golpe de Estado el 28 de junio, se quedará en la embajada de ese país el tiempo que «sea necesario para que se resuelva la situación». «Existen señales de que el Gobierno golpista podría entrar en negociaciones y Brasil tiene la convicción de que será posible encontrar una solución», dijo el vocero.

Además, una misión de la Organización de Estados Americanos, encabezada por su titular, José Miguel Insulza, llegará mañana a Tegucigalpa para insistir en que sea aceptado el plan del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que propone, entre otros puntos, la restitución de Zelaya. La OEA también anunció que regresarán a Honduras los embajadores retirados tras el golpe de Estado. Según informó el Gobierno golpista, una misión separada llegaría con el propio Arias a la cabeza.

Reunión en la ONU

Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU anunció una reunión de emergencia para examinar la situación en Honduras, que había sido solicitada por Brasil, ante el inédito sitio que sufre su embajada. En una actitud que registra pocos antecedentes, los golpistas cortaron los servicios, lanzaron gases y aturdieron a las personas recluidas en la delegación brasileña, situación que ayer se vio algo alivianada.

En el mismo orden de repudio a los golpistas, el Fondo Monetario Internacional dijo que consultó a los países miembro y que «la gerencia del FMI determinó que reconocerá al Gobierno del presidente Zelaya como el Gobierno de Honduras», dijo la entidad en un comunicado.

Tras un miércoles caótico, en el que hubo saqueos y desesperación para buscar provisiones, además de una violenta represión de manifestantes zelayistas, la capital hondureña volvió ayer en parte a la normalidad, con la circulación de transporte público y la reapertura de supermercados, bancos y oficinas públicas. Los aeropuertos, que también permanecían cerrados desde el lunes, volvieron a operar.

Los simpatizantes del presidente derrocado, que marcharon cada día desde el golpe, ayer se manifestaron en los barrios y centraron sus operaciones en la Universidad Nacional Autónoma.

Agencias ANSA, Reuters, DPA, EFE y AFP

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