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"Asumen demasiado riesgo con China; volverá en contra"
Ámbito Financiero continúa hoy con la serie de entrevistas realizadas por el economista y también historiador Emilio Ocampo a personalidades des-tacadas a nivel mundial, centradas en la crisis de EE.UU. y en Europa. En esta entrega, el entrevistado es Tyler Cowen, doctorado en Economía en Harvard. «Hablando en términos económicos, China ya se encuentra en caída libre. El Gobierno está manipulando las verdaderas cifras de la economía», advierte.
Tyler Cowen
Emilio Ocampo: ¿Qué lo atrajo al estudio de la economía y qué economistas lo influyeron?
Tyler Cowen: Siempre me ha parecido que la ciencia económica es la forma más poderosa e influyente de la filosofía en la sociedad moderna. Me considero un filósofo que escribe sobre temas de economía más que un economista per se. Quienes más influyeron sobre mi pensamiento en mis épocas de estudiante fueron los economistas austríacos, principalmente Frie-drich von Hayek. Otra influencia importante fue Milton Friedman.
E.O.: ¿Qué encuentra de similar entre la crisis que afectó a Estados Unidos y la que afecta actualmente a Europa?
T.C.: Ambas se basaron en el error de «creímos que éramos más ricos de lo que éramos». Ambas se basaron en la complacencia y el exceso. Y las dos se basaron en la idea de que existían altos niveles de crecimiento de la productividad o que se mantendrían durante un largo tiempo. Yo diría que la crisis en Estados Unidos fue mucho más que la crisis subprime. Esto fue sólo uno de sus ángulos y la morosidad en este segmento del sector inmobiliario fue el primer síntoma de los problemas que luego aparecieron pero no el problema fundamental. En mi opinión éste fue un exceso de crédito y demasiado optimismo respecto del futuro.
E.O.: Los países industrializados exhiben niveles de endeudamiento público y déficit fiscal nunca vistos en tiempos de paz. Además su población envejece, lo que aumentará aún más el gasto público. ¿Cómo podrán sus gobiernos mane-jar esta situación sin entrar en default o reestructurar su deuda?
T.C.: No podrán, para decirlo claramente. Los únicos países del mundo desarrollado que han controlado exitosamente su posición fiscal han sido aquellos que son ricos en recursos naturales, como Noruega. El resto parece no tener la voluntad política para resolver sus problemas. Imagino que los argentinos pueden pensar que viven en un país que abrió el camino respecto de cómo resolver este tipo de situaciones. La política no sirve como mecanismo para tomar decisiones económicas sensatas, y vemos ahora cómo Italia y España se han incorporado al club de los países que han fracasado fiscalmente.
E.O.: ¿Cuál es el problema con el sistema bancario del mundo desarrollado?
T.C.: Hay algo «roto» en el sistema bancario y lo describiría como la capacidad de los banqueros de asumir riesgos excesivos («tail risks»), es decir apostar a que ciertos eventos altamente improbables nunca ocurran. Estos eventos raramente ocurren y eso permite a los bancos generar una renta-bilidad extra. Pero de tanto en tanto esta apuesta resul-ta errónea y los bancos pierden mucho dinero. Sin embargo los banqueros no sufren tanto, por lo menos no en la misma proporción a las pérdidas que generaron. Lamentablemente es muy difícil eliminar este problema con más regulación. ¿Cómo impedir a los bancos que asuman riesgos? Cualquier préstamo en de-finitiva implica un riesgo. Estoy a favor de niveles de capital más altos, pero la historia demuestra que no son una panacea.
E.O.: ¿Cuál es la relevancia de Keynes hoy? ¿Piensa que las teorías de Hyman Minsky son útiles para entender la crisis actual?
T.C.: Keynes es muy relevante, especialmente su énfasis sobre el efecto que puede tener el colapso de la demanda agregada y su concepto del «espíritu animal» en las decisiones económicas. Lo que es menos relevante de Keynes es su convicción sobre la capacidad de la política fiscal para sacar a una economía de la crisis. El Keynes de los años veinte, que creía en la política monetaria, es en este sentido un mejor guía. En cuanto a Minsky, cualquier descripción de la crisis debe tomar en cuenta sus ideas. No escribía muy claramente pero acertó en el mecanismo que genera la crisis, especialmente cómo la complacencia lleva a riesgos excesivos y luego al colapso.
E.O.: Joseph Schumpeter predijo que el capitalismo sembraría las semillas de su propia destrucción. ¿Esta crisis significa el fin del capitalismo?
T.C.: No veo ninguna posibilidad de que colapse el capitalismo. El mundo hoy es más capitalista que nunca antes y no existe ninguna alternativa seria, ni en el plano intelectual ni en la realidad. Recuerde que Schumpeter escribió cuando no había muchos países libres en el mundo.
E.O.: En «El camino de la servidumbre» Hayek decía que uno de los pro-blemas de las economías colectivistas es que atraerían la «peor» gente al Gobierno. ¿Está pasando lo mismo con la democracia moderna?
T.C.: La democracia moderna en el mundo desarrollado atrae personas que son muy buenas para conseguir votos y buenas para ejercer el poder político. Sería simplificar demasiado denominarlos «los peores» porque no lo son. De cualquier manera, no son los mejores y generalmente tampoco los más sabios o más valientes. Debemos tener expectativas modestas respecto de lo que puede lograr una democracia, a pesar de que es el mejor de los sistemas políticos.
E.O.: ¿Es sostenible el crecimiento de la economía china?
T.C.: Hablando en términos económicos, China ya se encuentra en caída libre. El Gobierno está ocultando las verdaderas cifras de la economía. Esperemos que puedan mantener la estabilidad política. Pero es muy difícil para un extranjero juzgar si esto es posible.
E.O.: ¿Cómo explica la decadencia económica argentina a partir de los años treinta?
T.C.: Hasta el fin de los años veinte el crecimiento de la economía argentina se sustentaba en un boom de commodities, especialmente la carne. Eso estuvo muy bien, pero no contribuyó a cimentar las instituciones políticas necesarias para la libertad, la democracia y la prosperidad. No creo que la Argentina haya involucionado tanto respecto de esa época como sostienen algunos. Durante el boom la población del país era escasa y para un país rico en recursos naturales un boom transitorio en el precio de los commodities con un bajo nivel de población es a) fácil de manejar y b) difícil de sostener. No veo el llamado «colapso» argentino como un gran misterio o un retroceso difícil de explicar.
E.O.: La crisis de la eurozona y las favorables condiciones para países ricos en recursos naturales creada por el crecimiento chino presentan una oportunidad histórica para la Argentina. ¿Cuál sería la mejor manera de aprovecharla?
T.C.: ¡No apuesten tanto a los recursos naturales y los commodities! El boom de la soja puede durar, ya que cuando la gente consume más proteínas (la soja se usa para alimentar ganado), es difícil que cambie sus hábitos. Pero creo que la Argentina, Brasil y Chile están asumiendo demasiado riesgo con China y esto en algún momento se les volverá en contra. El crecimiento de Brasil ya se ha frenado y los chilenos están muy nerviosos con lo que pasa con el precio del cobre, lo cual es lógico.
E.O.: ¿Qué economistas contemporáneos tienen las ideas más claras respecto de cómo resolver la crisis actual?
T.C.: No creo tener ideas tan claras respecto de cómo resolver la crisis y tampoco creo que haya otros economistas que las tengan.


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