Asumió Dilma y prometió relanzar la economía con un ajuste y más inversión

Edición Impresa

  Brasilia - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió ayer en su discurso de investidura, al iniciar su segundo mandato, aplicar medidas de ajuste necesarias para reactivar el crecimiento económico, aunque sin afectar los programas sociales para los más pobres, e investigar con rigor la corrupción en la estatal Petrobras.

En su discurso de 40 minutos, durante el cual el oficialismo movilizó a unos 15.000 partidarios para rodearla de apoyo, la mandataria reelecta en octubre anunció que aplicará medidas de recorte del gasto para revertir el débil crecimiento registrado durante los cuatro años de su primer Gobierno.

"Más que nadie sé que Brasil necesita volver a crecer, los primeros pasos de ese camino pasan por un ajuste en las cuentas públicas, un aumento en el ahorro interno, ampliación del crecimiento y elevación de la productividad de la economía", sostuvo.

En ese sentido, agregó: "Haremos eso con el menor sacrificio posible para la población, en especial para los más necesitados".

"En este nuevo mandato vamos a crear, por medio de una acción firme y sobria en la economía, un ambiente todavía más favorable para los negocios, la actividad productiva, la inversión, la innovación, la competitividad y el crecimiento sustentable", indicó.

La mandataria envió la primera señal de los tiempos de austeridad que se vienen para Brasil al designar al liberal Joaquim Levy, amigo de los mercados, como nuevo ministro de Economía.

La dirigente celebró que, por primera vez en el país, una generación de brasileños no vivió "la tragedia del hambre", pero precisó que el fin de la miseria "es sólo el inicio".

La jefa de Estado subrayó las medidas tomadas tanto por ella, como por su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, y prometió no "traicionar" los avances sociales cosechados por el Partido de los Trabajadores (PT) durante los últimos doce años de Gobierno, a pesar de los ajustes anunciados en materia económica.

La presidenta además aseguró en su discurso que la "gran prioridad" será la educación. "Solo la educación libera a un pueblo y abre las puertas para un futuro próspero", dijo. "Me gustaría anunciar el nuevo lema de mi gobierno: 'Brasil, patria educadora'".

Rousseff dedicó también gran parte de su discurso al escándalo de corrupción en Petrobras, que tiene a su administración contra las cuerdas.

"Vamos a investigar con rigor todo lo malo que ocurrió y fortalecerla (a la petrolera) cada vez más. Vamos principalmente a crear mecanismos que eviten que hechos como éstos vuelvan a ocurrir", dijo la mandataria tras prestar juramento ante el Congreso.

Rousseff, de 67 años, agregó que al mismo tiempo que promoverá sanciones contra los responsables de la enorme red de corrupción descubierta en la mayor empresa de Brasil, la protegerá "de depredadores internos y de sus enemigos externos".

Petrobras, principal inversionista del país, está en el centro de una trama de corrupción que involucra a un cartel de las principales constructoras del país, que pagaban millonarios sobornos a cambio de contratos. Treinta y nueve personas están siendo procesadas por la justicia, y varios políticos aliados del Gobierno pueden correr la misma suerte. La policía estima que la red de corrupción movió unos 4.000 millones de dólares en la última década.

"Tenemos que saber investigar y saber castigar sin debilitar a Petrobras, ni disminuir su importancia para el presente y para el futuro. No podemos permitir que Petrobras sea blanco de un cerco especulativo de intereses", expresó.

Rousseff propuso un "gran pacto nacional contra la corrupción que implica a los grandes grupos de poder en el sector público y privado". En ese sentido, prometió enviar al Congreso en el primer semestre del año un paquete de cinco medidas para facilitar los procesos y aumentar las penas contra los corruptos.

Otro capítulo importante de sus definiciones fue la política exterior del país, que, aseguró, seguirá teniendo como prioridad la integración latinoamericana pero sin dejar de fortalecer lazos con EE.UU., la Unión Europea y Japón.

"Mantendremos como prioridad Sudamérica, América Latina y el Caribe", dijo. De acuerdo con la mandataria, ese eje se traducirá en esfuerzos para fortalecer los mecanismos regionales de integración de los que Brasil forma parte, entre los que citó el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Países de América Latina y del Caribe (Celac).

A los actos de su nueva investidura asistieron los presidentes de Bolivia, Chile, Costa Rica, Paraguay, Uruguay y Venezuela, así como los vicepresidentes de China, Estados Unidos y Argentina, Amado Boudou, en representación de la convalecidente Cristina Kirchner. Hubo, asimismo, delegaciones de otros 70 países.

"Es de gran importancia mejorar nuestra relación con Estados Unidos, por su importancia económica, política, científica y tecnológica, además del volumen de nuestro comercio bilateral. Lo mismo es válido para nuestras relaciones con la Unión Europea y con Japón, con los que tenemos lazos fecundos", subrayó a continuación.

Igualmente citó como de interés de su política externa la mayor integración con los socios del Brasil en el BRICS, el foro de las grandes economías emergentes integrado también por Rusia, India, China y Sudáfrica.

Agencias AFP, EFE, DPA, ANSA, Reuters y Brasil247, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario