Bagdad - Una serie de atentados en Bagdad y en el norte de Irak causaron ayer la muerte de al menos 50 personas, informó la Policía, lo que resalta las dudas sobre la capacidad de las fuerzas locales para mantener a la población a salvo tras el retiro de las tropas de Estados Unidos de las grandes ciudades. Los ataques perpetrados en el norte se produjeron donde las tensiones entre árabes y kurdos amenazan con desatar un nuevo conflicto en Irak. En Bagdad, en tanto, se percibió la reaparición de insurgentes que atizan el conflicto entre sunitas y chiitas.
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La conclusión sobre cuánto incide la ausencia de tropas norteamericanas podrá evaluarse en algunos meses, habida cuenta de las miles de muertes ocurridas hasta la semana pasada desde la ocupación del país árabe, cuando todavía el Pentágono estaba al mando de ciudades.
Dos ataques suicidas sucesivos ocurrieron en la localidad de Tal Afar, 420 kilómetros al noroeste de Bagdad, en la volátil provincia de Nínive, que es hogar principalmente de una minoría turca y dejaron al menos 34 muertos y 60 heridos.
Estallido
En tanto, siete personas murieron y 20 resultaron heridas en un ataque doble perpetrado en un mercado de Ciudad Sadr, un área pobre mayoritariamente chiita de Bagdad. La Policía apuntó que ambas bombas fueron ubicadas en pilas de basura en la zona del popular mercado.
Poco después, dos artefactos estallaron en otro centro comercial. Al menos nueve personas perdieron la vida por este ataque, indicó un efectivo.
El derramamiento de sangre entre chiítas y sunitas que estalló tras la invasión estadounidense de 2003 ha disminuido, pero la violencia en Nínive refleja las divisiones entre los iraquíes y subraya la fragilidad de los avances en seguridad. La desconfianza aún es fuerte entre sunitas musulmanes, que dominaron a Irak bajo el mandato de Sadam Husein, y la mayoría chiíta.
Por otro lado, cinco iraníes arrestados por las fuerzas estadounidenses en Irak en enero de 2007 fueron dejados en libertad, informó ayer el embajador de Irán en Bagdad, Hassan Kazemi-Qomi. Los iraníes estaban acusados de armar a la milicias chiítas en medio del conflicto sectario en Irak.
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