13 de septiembre 2011 - 00:00

Atraviesa a Francia un escándalo millonario de valijeros africanos

Jacques Chirac
Jacques Chirac
París - Las acusaciones de un abogado «arrepentido» contra el expresidente Jacques Chirac y su primer ministro, Dominique de Villepin, enemigo jurado de Nicolas Sarkozy, por haber supuestamente recibido «20 millones de dólares» de gobiernos africanos amenazan la campaña electoral de la derecha francesa.

A siete meses de las elecciones presidenciales de 2012 en las que Sarkozy buscará su reelección, el abogado franco-libanés Robert Bourgi, que lanzó la denuncia el domingo a través de un diario francés, precisó ayer que ambos recibieron unos «20 millones de dólares» de al menos «cinco jefes de Estado africanos». «A Chirac y a Dominique de Villepin les entregué unos 20 millones de dólares», sostuvo.

El expresidente Chirac (1995-2007) y Villepin -que en ese lapso fue secretario general de la presidencia, canciller y primer ministro- anunciaron que demandarán a Bourgi en momentos en que enfrentan otros procesos.

Chirac está siendo juzgado desde la semana pasada por corrupción en los años 90, aunque no asiste al tribunal por padecer «disturbios severos de la memoria». Villepin espera mañana el fallo del tribunal de apelaciones en el caso Clearstream, una supuesta manipulación política para frenar la carrera a la presidencia de Sarkozy en 2007.

Las revelaciones de Bourgi podrían alcanzar al actual mandatario francés. Dirigentes de la oposición francesa

señalan a Bourgi como su «consejero oficioso» para las relaciones «entre Nicolas Sarkozy y los jefes de Estado africanos», en palabras de François Hollande, favorito socialista a la investidura del PS para las elecciones de 2012. Hollande reclamó una «investigación judicial» y el diputado socialista Manuel Valls, también candidato a las primarias del PS, pidió la creación de una «comisión parlamentaria» que investigue las relaciones entre Francia y los dirigentes africanos.

Desde los años 60, y como herencia de la época colonial, las relaciones entre Francia y África estaban dominadas por la llamada política de

la «Francáfrica» en la que funcionaban redes ocultas de influencia en el poder que también incluían privilegios comerciales.


Desde la extrema derecha, la candidata a la presidencia francesa por el Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, se declaró «sorprendida» de que Bourgi no hablara de Sarkozy, «puesto que forma parte de su círculo más cercano».

Según las revelaciones de Bourgi, apodado el «maletero del Elíseo» por el diario Journal du Dimanche, que publicó sus revelaciones el domingo, los «millones de francos» llegaban de África «sobre todo en períodos electorales».

Entre los presidentes africanos que enviaban maletas con fajos de dólares a la presidencia francesa, Bourgi mencionó a Abdulaye Waden, de Senegal; Blaise Compaoré, de Burkina Faso; Laurent Gbagbo, de Costa de Marfil; Denis Sassoun Nguesso, de la República del Congo, y Omar Bongo, de Gabón.

«Vi a Chirac y a Villepin contar los billetes», afirmó el abogado que el lunes se presentó como un «arrepentido» y cuyos relatos sobre la forma en que trasladaba el dinero al Elíseo -en el interior de tambores africanos o simplemente en un bolso de deporte- parecían de película.

Las acusaciones de Bourgi coinciden con la salida de un libro del periodista Pierre Péan («La República de los maletines») en el que describe el pago de comisiones y retrocomien torno a un amigo de Villepin llamado Alexandre Djouhri, considerado por la ultraderecha como un «traficante de armas con acceso al Elíseo».

«Entre 1997 y 2005 yo mismo administré el lado oscuro de la Francáfrica», declaró Bourgi, de 66 años, asegurando que ese mecanismo de financiación ilegal «existía en tiempos de Georges Pompidou, Valéry Giscard dEstaing y François Mitterrand», anteriores presidentes franceses.

Pero tras la polvareda levantada admitió que no tiene «ninguna prueba» de sus acusaciones.

Agencia AFP

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