Nueva York - AT&T anunció ayer que desiste de la adquisición de T-Mobile, la empresa de celulares subsidiaria en Estados Unidos de Deutsche Telekom por la que iba a pagar u$s 39.000 millones. La operación, anunciada a principios de este año, encontró durísima resistencia entre los órganos anti-monopolio y del Departamento de Justicia. La cancelación le costará a AT&T u$s 4.000 millones, que deberá pagarle a Deutsche Telekom como penalidad por la ruptura.
En un comunicado distribuido ayer, la frustrada compradora dice que «la combinación de nuestras dos empresas habría aportado una solución provisoria a la falta de espectro. Ahora quienes sufrirán serán los usuarios».
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