23 de enero 2018 - 00:00

Auguran año positivo en subastas a nivel mundial

Una vez conocidos los resultados de 2017 en las ventas de arte contemporáneo a escala global, donde se nota una recuperación notable en las cifras de venta en subastas, podemos pensar en que 2018 continúe la tendencia positiva. Esto puede marcar una diferencia real en el tiempo, en la medida que los precios de las obras de la franja media suban a un promedio sostenido (preferentemente en un porcentaje no mayor al 10%), pero sí que esto afecte a la mayoría de las obras ofertadas del segmento medio, y no un total del año que esté traccionado por algunos récords que elevan la cifra total pero no marcan una tendencia sustentable en el tiempo.

Los dos ejes en los que se basa la validación de los artistas -los museos y las ferias / evento- que tuvieron un crecimiento espectacular en la última década empiezan a decantar y a ser valoradas en una escala más real, mientras se habla del fin de una burbuja y un regreso en las ventas a las franjas medias de precio, que varía según cada feria, país y artista. El arte latinoamericano en las subastas de Nueva York no obtuvo una buena performance en 2017, pero tiene una ventaja con respecto a los Modernos y Contemporáneos de los países centrales: sus cotizaciones se mantienen estables y por lo general con cierta suba (de aproximadamente el 6% anual) pero sostenida a lo largo de los años, y si bien no muestran subas importantes, tampoco sufren caídas estrepitosas. En el ámbito local, un crecimiento del 20% en las operaciones de subastas, y sin datos ciertos acerca de las ventas privadas por ser un mercado donde reina la informalidad, algunos operadores consultados hablan de un año cuando menos para olvidar, mientras se siente sin embargo, un rayo de esperanza, para este año, que proviene de la reciente liberación de la exportación de obras de arte (15 obras al año que pueden ser exportadas en el equipaje de quienes viajan, con un trámite muy sencillo), lo que abre a los artistas, especialmente a los emergentes, una posibilidad de expandirse. Si bien esta resolución es un avance positivo, falta, para agilizar y dejar crecer una actividad que naturalmente lo reclama, una política impositiva más justa para los gravámenes de las ventas locales, y un equivalente a la resolución de exportación que agilice también la importación de obras, que se rige todavía por la Ley 24.633, que convierte a la importación en una aventura complicada y tediosa.

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