4 de noviembre 2009 - 00:00

Auguran que ganadería tendrá tres años de recuperación

Auguran que ganadería tendrá tres años de recuperación
Pese al escenario de drástica reducción del stock, y particularmente de los vientres, hay aún una variable favorable para el sector ganadero: la retracción de la oferta generará de aquí en más un incremento en los precios. Al menos así lo proyecta el analista Víctor Tonelli, que augura «tres años de excelentes oportunidades para recuperar los niveles de producción perdidos en la ganadería». Claro que el costo será que durante los próximos 2 años habrá 13 kilos menos de carne por habitante por año.

«Tras competir con la agricultura por el uso del suelo, soportar el fárrago de políticas públicas de los últimos cuatro años y sobrevivir a una de las sequías más duras de la historia, la ganadería se prepara para enfrentar una etapa diferente», aseguró Tonelli, quien cerró la jornada «En busca de la mejor ganadería», organizada en Tres Arroyos por la región Mar y Sierras del Movimiento CREA. Veamos los puntos destacados de su exposición:

  • El stock nacional, determinado a partir del número de animales vacunados contra la aftosa, disminuyó cerca de 5 millones en los últimos dos años y las proyecciones indicarían que continuaría bajando hasta alcanzar una reducción cercana a los 8 millones el año próximo.

  • La cría, el sector más afectado, revelará el impacto de la crisis durante los próximos dos años, con caídas de más de 3,5 millones de terneros ofrecidos al mercado durante 2010 y 2011; dará un 25% menos de terneros que en 2008.

  • Los subsidios a los feedlots, base del crecimiento artificial de la oferta, caerán por su propio peso y la vuelta a un clima más húmedo provocará una retención inevitable ante la significativa despoblación de los campos ganaderos.

  • Si se proyecta la oferta de hacienda para faena hasta marzo de 2010, segmentada entre aquella proveniente del feedlot y la pastoril, se desprende que a partir de diciembre la oferta total caería por debajo de un millón de cabezas, con diferencias de entre 300.000 y 400.000 cabezas respecto de las faenadas durante 2009.

  • La demanda interna y externa ha mostrado una actividad sostenida, con valores muy interesantes y ha sido capaz de absorber volúmenes de carne extraordinarios generados por una liquidación en la que las hembras superaron el 51% del total faenado.

  • La oferta de carne para los próximos dos años caerá en alrededor de 500.000 toneladas equivalente res con hueso, cifra que representa aproximadamente 13 kilos menos por habitante y por año.

  • La alternativa de reemplazar esta caída en la oferta con importaciones no resultaría muy viable, debido a la calidad requerida para el consumo y a los altos precios internacionales a los que acceden los países vecinos.

  • Como consecuencia de lo descripto, con o sin cambios en las políticas públicas, el desfase entre demanda y oferta se arbitrará con una significativa suba de los precios del ganado y, en menor medida, de la carne al consumidor.

  • Esto no ocurrirá sin fuertes conflictos con el Gobierno, que intentará, una vez más, intervenir para evitar lo inevitable.

  • A partir de la recuperación de la oferta forrajera y de los precios hacia fines de este año, la ganadería argentina enfrentará no menos de tres años de excelentes oportunidades para recuperar los niveles de producción perdidos y reiniciar un proceso de retención y crecimiento de las existencias.

  • Los suelos con capacidad para hacer agricultura sustentable no regresarán a la ganadería. Sin embargo, sin subsidios para la invernada a campo, los productores utilizarán los granos, silajes y subproductos agrícolas generados en sus campos para transformarlos en carne.

  • La necesidad de incrementar la oferta de carne a través de un mayor peso de faena y la posibilidad de apertura de nuevos mercados para la exportación comenzará a concretarse ratificando la tendencia hacia un modelo productivo que genere animales de doble propósito (exportación-consumo), más que livianos, orientados exclusivamente al consumo.

  • Esta nueva demanda por novillos más pesados, una especie en extinción por estos días, se concretaría a través de un mecanismo «no tradicional» basado en la recría en campos tradicionales de cría o de calidad inferior para una invernada tradicional, con suplementación forrajera invernal.

  • La caída de los subsidios, que alteraron el equilibrio de la cadena, permitirá el regreso a la actividad de los productores de ciclo completo y de los invernadores, que utilizarán los granos y los subproductos de su agricultura para la recría y el engorde de sus animales.

  • Habrá una ganadería más balanceada entre los kilos producidos sobre la base de pasto y los generados por la incorporación de grano y subproductos agrícolas a las dietas, con una proporción pastoril no menor al 70% del peso vivo final a faena.

  • Los feedlots seguirán siendo fundamentales para la etapa de terminación de 90-120 días; sin embargo, dejarán de hacerlo casi exclusivamente a partir del ternero de destete y partirán, en buena medida, de novillitos recriados hasta los 280-350 kilos, enviando a faena animales con pesos de entre 430 y 480 kilos.
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