Richard Wagoner (GM), Ron
Gettelfinger (United Auto Workers)
y Alan Malelly (Ford) expusieron
en el Congreso. Pidieron una
ayuda que saben no alcanzará.
Washington - Las tres grandes compañías fabricantes de automóviles norteamericanas, General Motors (GM), Ford y Chrysler, pidieron formalmente ayer ante el Congreso de Estados Unidos un préstamo de u$s 34.000 millones para lograr su supervivencia.
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Los presidentes de las llamadas «tres grandes» presentaron sus respectivos planes de viabilidad para lograr la aprobación de los miembros del Comité de Asuntos Bancarios del Senado.
En grandes números, General Motors pidió u$s 18.000 millones, Ford u$s 9.000 millones y Chrysler u$s 7.000 millones. Los tres, sin embargo, aseguraron que esas cantidades, que se proporcionarían mediante préstamos, podrían no ser suficientes. El economista jefe de la agencia de análisis financiero Moody's, Mark Zandy, aseguró en la misma audiencia que la ayuda que el sector requiere gira en torno a los u$s 75.000 y los u$s 125.000 millones.
Los tres fabricantes presentaron como imprescindible la ayuda para sobrevivir. La alternativa para la primera industria del país es una bancarrota que eliminaría miles de empleos y, según ellos, ahondaría la crisis en la que se encuentra el país.
Sus planes para convencer a los congresales se basan en tres principios: modernizar sus modelos de negocios, reducir los costos laborales y acelerar el desarrollo de vehículos más eficientes y atractivos.
Detroit, que tradicionalmente se identifica como el corazón de la industria automotriz estadounidense, lleva años en una crisis que en los últimos meses se aceleró. Las ventas de vehículos extranjeros en Estados Unidos ya están por encima de los nacionales.
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