Después de varios años de esplendor, el sector automotor cierra 2008 de la manera menos pensada: con amenazas de despidos, recortes de turnos y una marcada caída de las ventas. Esta situación proyecta un verano complicado. Entre suspensiones y vacaciones adelantadas se estima que de diciembre a febrero la mayoría de las terminales estarán prácticamente paradas. Si bien es lógico que en meses como noviembre o diciembre se desacelere el ritmo de la actividad, esta vez la situación es diferente.
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Según estimaciones que realizan en las concesionarias, las operaciones en las tres primeras semanas del mes muestran una baja de más de 10% respecto de igual período de 2007.
«La caída es evidente si se la compara con el año pasado, pero es mucho peor porque hasta tres o cuatro meses veníamos creciendo a un ritmo de 10% y ahora caemos 10%.
Esto quiere decir que retrocedimos 20 puntos», explicó un agenciero.
Para tratar de cambiar esta situación, el gobierno anunciará el martes próximo una serie de medidas para alentar las ventas.
Ayer, la asociación que agrupa a las terminales ( ADEFA) se reunió con el secretario de Industria, Fernando Fraguío, que viene trabajando en un paquete de incentivos para el sector. Aunque lo que más avanzó en los últimos días es la idea del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, de que las automotrices vendan un modelo «económico». Pese a una primera resistencia de las terminales, éstas se encuadraron ante el reclamo oficial y trabajan en versiones base de algunos modelos como Surán y Gol de Volkswagen, Corsa Classic de General Motors, Palio de Fiat, 206 de Peugeot y Clio y Logan de Renault. En realidad, es poco lo que se puede hacer en materia de precios ya que se está trabajando casi sin rentabilidad en la mayoría de los modelos. Por eso, la parte más importante del plan estará basado en líneas de financiación para la compra de 0 km que es uno de los temas que más preocupa a las terminales. Así se analizó ayer en la reunión en Industria.
También estuvieron evaluando beneficios impositivos, baja de retenciones para la exportación y hasta alguna variante del Plan Canje. Pero estos temas quedaron descartados por el momento.
En los próximos días, las terminales tendrán una reunión con la flamante ministra de Producción, Débora Giorgi, en donde le plantearán la preocupación por la venta de vehículos diésel. A fin de año vence la suspensión del gravamen que se aplica a este tipo de autos y se espera que se prorrogue para evitar una suba de precios. Pero con la creación de este ministerio no está claro qué dependencia deberá decidir sobre esta medida. El problema es que ya se comienzan a facturar 0 km de 2009 y hay confusión sobre a qué valor realizarlo.
El sector autopartista también sufre una fuerte desaceleración. Hace cuatro meses proyectaban un nivel de actividad alentador. Hoy está trabajando 35% por debajo de esas estimaciones y, si las terminales dejan de producir durante los próximos dos meses, el descenso será mayor y estas empresas tendrán un período casi sin facturación.
Este es el problema que más preocupa a los autopartistas en este momento porque comienza en esta parte del año una etapa de alta demanda de dinero para el pago de vacaciones y aguinaldo.
En ese contexto de crisis del sector, ayer no hubo acuerdo entre el gremio de SMATA de Santa Fe y General Motors, después de que la automotriz presentara una nueva propuesta en la que desistía del despido de 150 trabajadores. El martes que viene habrá una nueva reunión que será determinante porque ese día vence la conciliación obligatoria.
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