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“Avatar”, casi un cuento chino
Según lo que explicó la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión china, el «malentendido» surgió cuando se resolvió el retiro de «Avatar» de las salas 2D, como una «decisión comercial». En tanto, la versión tridimensional continuará en exhibición. «Si una película es quitada de cartel o no es una decisión que depende del movimiento del mercado», dijo ayer el director de ese ente estatal a la agencia de noticias oficial «Xinhua». «El Gobierno no interferirá», añadió.
China cuenta con 4.000 salas, de las que sólo 500 disponen de tecnología 3D, con lo que la retirada de «Avatar» resulta verdaderamente masiva. Sin embargo, hasta ayer la recaudación del film en China era histórica, como ocurre en todo el mundo. La prensa china había especulado el martes con que el exitoso film de James Cameron, que ha recaudado más de 1.600 millones de dólares en el mundo, había sido sacado de las salas para acomodar las películas nacionales que debutarían durante el próximo Año Nuevo chino, incluyendo una biográfica sobre el filósofo Confucio. De hecho muchos cines del país retirarán mañana la
versión en dos dimensiones de «Avatar» para abrirle espacio a «Confucius».
Piratería global
En paralelo, el estudio Twentieth Century Fox señaló que espera que los espectadores chinos vean «Avatar» en los cines, ya que el film ya está ampliamente disponible en versión pirata, como ocurre también en Argentina.
En estos días trascendió además una regla implícita en China en materia de películas, que indica que durante ciertas festividades del año -como el Festival de Primavera y el Día Nacional en octubre-, los films locales deben tener prioridad en los cines nacionales.
Claro que cuando se conoció el retiro de «Avatar» de las salas 2D, no faltaron las especulaciones sobre que todo obedecía a decisiones gubernamientales. Los debates en foros no se hicieron esperar y mostraron internautas enfurecidos: «Llegó tarde a los cines y ahora la quieren sacar», era la frase mas reiterada.
La confusión surgió cuando varios medios chinos reflejaron anteayer el intento de frenar la competencia hollywoodense a films patrios y, por otro, «al temor de que se reavivara el recuerdo de cómo muchos chinos tuvieron que abandonar sus hogares a causa de la crisis inmobiliaria», interpretación que surge de la cruenta invasión norteamericana a los navis en «Avatar».


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