Antes de conocer el resultado de las elecciones colombianas, Hugo Chávez se mostró precavido: «¡Qué importa que sea de la derecha; uno no puede estar esperando que todos los gobiernos sean de izquierda», dijo en su programa dominical «Aló Presidente». Es que tanto Juan Manuel Santos como Antanas Mockus, con estilos muy diferentes, se encuentran ubicados del centro a la derecha, pese a la confusión en la que cayeron análisis apresurados de las últimas semanas. Procurando iniciar una etapa menos traumática que la que compartió con Uribe, Chávez proclamó que «el interés nacional obliga a tener las mejores relaciones con cualquier Gobierno». «Ojalá venga un Gobierno en Colombia con el que se pueda hablar, con el que se pueda trabajar, que no sea una mafia», dijo el incendiario presidente venezolano. Antes había pedido, en declaraciones a la cadena CNN, que «Dios ilumine a los colombianos».
Fue ejemplar la rapidez con que se conoció el escrutinio oficial de las elecciones. A las 17.35 (19.35 de la Argentina), poco más de una hora y media después del cierre de los comicios, ya habían sido computadas 95% de las mesas, sin que se registraran, al menos hasta ese momento, denuncias de irregularidades de consideración.
Se reportó un episodio al parecer vinculado a la compra de votos. Unos u$s 600.000 fueron despachados en una encomienda de un vuelo de la línea Satena que despegó desde la localidad de Cali y aterrizó en Tumaco, estado de Nariño (sur). Las autoridades detectaron el paquete y lo retuvieron, dado que no está permitido el transporte de caudales durante la jornada electoral. La persona que se presentó a retirar intentó saldar la cuestión con la oferta de una coima, que no fue aceptada, según trascendió.
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