16 de noviembre 2018 - 00:00

Avatares de Mar del Plata

El icónico actor francés de la nouvelle vague, Jean-Pierre Léaud, quien interpretó el personaje de Antoine Doinel en cinco films de François Truffaut, dijo que su encuentro con el director de "Los 400 golpes" fue milagroso. Léaud, de 74 años, participó en el Festival de Cine de Mar del Plata, donde recibió un premio a la trayectoria y dio una clase magistral en la que recordó la forma de filmar de Truffaut y de Jean-Luc Godard, otro de los directores de la nouvelle vague con el que trabajó. "Por supuesto que mi película favorita es 'Los 400 golpes' y no sólo por la película en sí, sino también por el encuentro que tuve con Truffaut, que es la persona que me ha hecho amar el cine, porque cuando yo tenía 14 años y medio me llevaba a ver películas de Hitchcock y eso hizo que amara el cine", dijo Léaud. "Entonces todas las noches, después de terminar el rodaje, me llevaba y me hacía ver películas de otros autores y me enseñaba cómo filmaba Godard. Para mí, lo más importante fue el encuentro con Truffaut, que fue milagroso. Para mí, Truffaut era la persona más inteligente del mundo", agregó. Durante la "Charla con Maestros" celebrada en el MAR (Museo de Arte Contemporáneo Mar del Plata), Léaud también habló de Godard, con quien hizo nueve films "Antes de empezar a ser el actor de la nouvelle vague, yo había sido asistente de rodaje de Godard, así que tenía mucha intimidad con respecto a él y a su forma de filmar", contó ante un auditorio de unas 200 personas. "No había ningún tipo de dificultad en el set, todo era natural, teníamos simplemente la conciencia de que estábamos inventando el cine moderno y que yo estaba filmando con un genio."

La película británica "In fabric", de Peter Strickland, llamó la atención en Mar del Plata (ver cuerpo de la nota en esta página). Se trata de una jugada fuerte que va más allá del cine de género, en este caso el de terror, a partir de una anécdota que además es un homenaje al mismo cine. La historia transcurre en una tienda departamental, esos grandes almacenes que ocupan manzanas y manzanas de Londres, en este caso en la década del 90. Es un relato episódico dedicado a un vestido que, por alguna característica de confección y pasado de mano en mano tiene un algo que lo convierte en instigador de crímenes en extremo sanguinolentos. El relato de Strickland, de quien ya conocimos hace cuatro años "Berberian Sound Studio", abreva en un conjunto de obras también de género que ocupan un lugar importante en la historia del cine, desde Alfred Hitchcock con "Psicosis" hasta Álex de la Iglesia, que en una tienda como esta pero en Madrid ambientó "Crimen ferpecto". La historia de un vestido asesino puede sonar absurda, pero Strickland logra que se convierta en una especie de manifiesto transgresor para un cine que se presenta cada vez más adocenado, recurriendo a homenajes a otros cineastas como Darío Argento, Jess Franco, Brian de Palma ("Vestido para matar") y David Lynch.

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