24 de agosto 2010 - 00:00

Avatares porteños

Los legisladores porteños Julio Raffo, Aníbal Ibarra, Jorge Selzer y Fabio Basteiro; Oscar Moscariello, titular de la Legislatura; Fernando Sánchez y Sergio Abrevaya, Martín Borrelli y Diego Kravetz.
Los legisladores porteños Julio Raffo, Aníbal Ibarra, Jorge Selzer y Fabio Basteiro; Oscar Moscariello, titular de la Legislatura; Fernando Sánchez y Sergio Abrevaya, Martín Borrelli y Diego Kravetz.
  • Mauricio Macri ingresó sin acompañantes en el estrado del recinto legislativo, pero detrás, en el Salón Eva Perón, contiguo al despacho del titular de la casa, Oscar Moscariello, lo aguardó una tropa de funcionarios y afines. Estuvieron el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, y parte de su equipo: el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; el secretario general, Marco Peña; el responsable de prensa, Miguel de Godoy, y, entre otros, la diputada nacional Paula Bertol. 

  • Ayer hubo de todo y hasta excesos, como el del legislador de la izquierda Marcelo Parrilli, quien sostuvo en su alocución que esperaba «que la comisión investigadora avance y promueva el juicio político y la destitución, y usted termine en el lugar donde tiene que terminar, en el basurero de la historia».

  • A su turno le replicó el macrista Cristian Ritondo: «Yo sé donde va a terminar Mauricio Macri, como presidente en diciembre de 2011». 

  • Fue, sin embargo, Martín Borrelli (PRO) quien no aguantó el embate y comenzó a decirle a Parrilli que no había obtenido ni el 2% de votos. Se cruzaron frases subidas de tono y amagues de trompis que fueron frenados por los que presenciaron la agresiva escena.

  • Apaciguaron el clima entre opositores y el jefe porteño algunas ironías que se lanzaron en el recinto. El kirchnerista Juan Cabandié, intentando repeler las acusaciones al Gobierno nacional por la causa judicial, le preguntó a Macri si creía que «Kirchner fue el celestino entre Daniel Leonardo (la pinchadura de su teléfono derivó en el procesamiento de Macri) y su hermana Sandra».

    «No -respondió Macri-; eso fue hace 10 años». 

  • El jefe de Gobierno se repitió varias veces. Entre ellas la referencia al éxito que consideraba haber creado la Policía Metropolitana y también la afirmación de que no conocía al espía Ciro James y que la causa estaba armada. Se animó a aconsejarle el monobloquista Martín Hourest acerca que «no es aconsejable repetir tanto porque la gente termina no prestando atención».

  • Macri resistió más de cuatro horas frente a los legisladores, algo poco usual para él, que prefiere la brevedad de las exposiciones públicas. Sólo cuando pasaron algo más de dos horas se vio obligado a interrumpir al radical Rubén Campos para salir de apuro a un imprescindible cuarto intermedio, el único de la mañana, que duró apenas dos minutos. 

  • El ibarrista Eduardo Epsztein tuvo sólo 60 segundos para intervenir ya que los 14 minutos restantes los insumió Aníbal Ibarra. Requirió saber el nombre de quién en la Embajada de Israel le había dado a Macri el aval para la contratación de Jorge «Fino» Palacios, pero no consiguió saberlo. Amenazó luego con citar a la comisión investigadora al embajador para que dé cuenta de la especie y le envió una carta a Macri pidiéndole precisiones y nombres.

  • La conclusión de la oposición fue que Macri no contestó nada, pero la kirchnerista María José Lubertino presumió como corolario que, al aferrarse Macri a defenderse del tema penal y no aceptar ningún tipo de responsabilidad política ni de él ni de ningún funcionario, «está más comprometido todavía». 

  • En las intervenciones, la oposición remitió también al asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba. Para Ibarra, el jefe porteño «respondió con un CD realizado» por el politicólogo. Daniel Amoroso criticó que el asesor dijera que el caso de las escuchas no le importa a la gente, a lo cual Macri respondió que «a mí me importa y por eso estoy acá, para que se sepa la verdad».

  • El PRO terminó festejando. Cuando Macri se retiró del recinto, en la oficina contigua los suyos lo vivaron. «Todo fue muy bien», le aseguraron. Por cierto, los macristas consideran que la interpelación «lo benefició más» al jefe de Gobierno. 

  • Tras la interpelación, una mesa chica del PRO y los cinco diputados que integrarán la comisión investigadora por el macrismo se reunieron para pautar una consigna: un grupo, encabezado por Moscariello, intentará que no se paralice la labor legislativa. Macri pidió especialmente que intenten aprobar un proyecto de ley que busca prevenir contra los motochorros, pero a fin de setiembre debe comenzar la discusión de la ley presupuestaria 2011, clave para el año electoral.
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