16 de septiembre 2015 - 00:00

Baca y Guerra: bailar en tributo a Horacio Ferrer

Patricia Baca y Maximiliano Guerra, protagonistas de “Quereme así... piantao”, que se verá desde hoy en el Coliseo.
Patricia Baca y Maximiliano Guerra, protagonistas de “Quereme así... piantao”, que se verá desde hoy en el Coliseo.
Desde esta noche, Maximiliano Guerra, Patricia Baca y el Ballet del Mercosur presentarán en el teatro Coliseo "Quereme así... piantao", un homenaje a Horacio Ferrer y a su amor con la pintora Lulú Michelli, quien fue la compañera del poeta y escritor montevideano durante los últimos 30 años de su vida. Con coreografías de Guerra, Walter Cammertoni, Javier Melgarejo, Marcos Ayala, Pamela Frank y Romina Magliolo, el espectáculo cuenta con dirección de Cammertoni y Gustavo Cabaña (también autor del libro), dirección musical de Daniel García (Tangoloco), escenografía de Daniel Feijóo, iluminación de Roberto Traferri y la participación de la propia Lulú, la cantante Micaela Guerra y el actor Luciano Crispi. Las funciones tendrán lugar en el teatro Coliseo hasta mediados de octubre. Dialogamos con Baca y Guerra, protagonistas y creadores de la propuesta.

Periodista: ¿Cuál es el concepto y el germen de este espectáculo?

Maximiliano Guerra
: Es un homenaje a Horacio Ferrer, pero al amor de Lulú y Horacio. Tenemos a Lulú, su viuda, que nos narra historias del maestro con ella y a partir de eso van surgiendo las distintas danzas. Todas las historias que nos cuenta tienen que ver con los poemas que hizo para sus tangos: "La última grela", "Chiquilín de Bachín", la "Balada para un loco", la "Balada para mi muerte" y otras. El hilo conductor es este gran amor que va más allá de la muerte. Es la primera vez que hacemos un espectáculo tan grande e integral.

Patricia Baca: Es la primera vez que bailo y dirijo una obra. Tiene tantos elementos que requiere mucha atención, porque hay que cuidar a todos. Un detalle especial es el hecho de que es una historia de la vida de esa mujer que está en el escenario: ella está contando lo que le pasa, lo que le pasó, intuyendo lo que le va a pasar con este gran amor y su esposo que ya no está. Por lo general en el teatro hay una historia ficticia, pero aquí estamos con una de sus protagonistas.

P.: ¿Conocieron a Ferrer?

M.G.:
Hace años tuvimos un encuentro en el Festival Internacional en Granada, y después una noche mágica de ésas que vivimos los artistas: luego de una comida terminamos a las seis de la mañana en una plaza en Granada con el "Negro" Lavié, que dijo: "Maxi, si yo canto la 'Balada para un loco', ¿vos la bailás?". Yo acepté, por supuesto, y Horacio dijo "Si vos la vas a cantar yo la recito". Estaban Lulú, y la esposa de Raúl. Después se forjó una linda relación.

P.B.: Te fue a ver a Madero Tango cuando bailaste "Renaceré y Lulú nos contó que se puso a llorar. Yo lo conocí y charlamos de nuestras afecciones cardíacas: yo de mis stents y él de sus by-pass y sus operaciones. Lulú es tan alegre y tan especial que es un gran placer y una responsabilidad contar esta historia de amor.

P.: ¿Por qué?

P.B.:
Porque estamos hablando de muchos años que estuvieron juntos, de que Horacio murió en diciembre y el tiempo de duelo para ella fue breve. Ella va a estar en cada espectáculo reviviendo esta situación y hasta escuchándolo, porque hay grabaciones de Horacio. Esto nos da la responsabilidad de hacerlo con ese amor que no se mide por la forma o la calidad de lo que hay que hacer, sino por la entrega. Cada vez que lo hagamos vamos a dejar un pedazo de nuestra alma sobre el escenario y abrazar fuerte a Lulú.

M.G.: Por coincidencias de la vida, cuando estábamos programando este espectáculo surgió la posibilidad de ir al teatro Coliseo, y cuando salimos de ir a verlo yo le digo: "Pensar que éste fue el primer escenario que yo pisé, porque cuando tenía 10 años Oscar Aráiz y Susana Agüero tenían unos ciclos los domingos a las 10 de la mañana donde le contaban al público cómo era bailar y lo hacían a través de algunos estudiantes; uno de ésos era yo. Después vino Lulú, le contamos cómo iba la historia, y cuando le contamos esto ella nos dijo que el del Coliseo era el último escenario que había pisado Horacio, en un recital de Pedro Aznar. En los procesos creativos se pasa por distintas etapas: un día estás entusiasmado, otro día no encontrás el sponsor...

P.B.: Y yo un día pensé que no íbamos a poder. Al día siguiente me puse a buscar una foto para mi hija entre las fotos familiares, y encontré una de Maxi en la que estaba al lado Horacio, que le apoyaba la mano en el hombro. Mirando esa foto pensé: "Tenemos el apoyo de Horacio, no podemos ser ciegos a este gran mensaje". Y Lulú me decía todo el tiempo que esto es lo que la mantiene alegre. Por eso hablo de la responsabilidad. Esa mano de Horacio en el hombro de Maxi me decidió.

P.: Además de encabezar la compañía, ustedes conforman una familia. ¿En qué cambió la dinámica cotidiana en el Ballet del Mercosur y en el hogar el nombramiento de Maximiliano como director del Ballet Estable del Teatro Colón?

M.G.:
Ha cambiado en cuanto a los tiempos. Hace mucho que fundé el Ballet del Mercosur, hace muchos años que lo dirijo junto con Patricia, que ahora quedó más a cargo de esta compañía.

P.B.: Antes era más co-directora; ahora como Maxi a veces no está tengo que tomar decisiones. Fue un cambio grande para ambos. Hubo que ajustar agendas, porque el BM baila activamente durante el año, y Maxi también se pone la camiseta del Ballet del Colón; es apasionado, está feliz y a veces no alcanzan las horas ni los fines de semana. Pero siempre agradecemos el trabajo y hacemos lo que podemos. Y lo que no podemos hacer lo aceptamos. Aún estamos tratando de organizarnos.

Entrevista de Margarita Pollini

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