4 de enero 2017 - 00:00

Bajo amenaza de Trump, Ford canceló una inversión de u$s1.600 M en México

En paralelo, dijo que destinará u$s700 millones para ampliar su producción en Michigan. El electo pretende aplicar un arancel del 35% a los autos que entren desde el vecino. ¿Y el NAFTA?

Anuncio. Mark Fields, CEO de Ford, ayer al dar a conocer el reemplazo de una inversión en México por otra en EE.UU. Los trabajadores de la planta de Flat Rock aplaudieron.
Anuncio. Mark Fields, CEO de Ford, ayer al dar a conocer el reemplazo de una inversión en México por otra en EE.UU. Los trabajadores de la planta de Flat Rock aplaudieron.
Washington - A falta de poco más de dos semanas para que Donald Trump asuma como presidente de Estados Unidos, el fabricante de automóviles Ford, objetivo de sus dardos durante la campaña por producir vehículos en México, anunció ayer la cancelación de una inversión de 1.600 millones de dólares en ese país.

La decisión provocó conmoción en México, donde el peso se derrumbó a su menor nivel desde 1993 hasta 21,05 unidades por dólar. Ocurre que la medida implica revocar la expansión de la segunda automotriz de Estados Unidos en México, ya que pone fin a la intención de construir una nueva planta en San Luis Potosí.

"El Gobierno de México lamenta la decisión de Ford", señaló, severo, un comunicado del Ministerio de Economía mexicano, que advirtió que la empresa deberá pagar cualquier inversión que el Estado haya realizado para facilitar la construcción de la planta.

Al mismo tiempo, Ford anunció una inversión de 700 millones de dólares en el estado norteamericano de Michigan, donde creará 700 nuevos puestos de trabajo. El dinero se invertirá en la ampliación de la planta de Flat Rock, en la que se producen los modelos Mustang y Lincoln y donde ahora se fabricarán también vehículos eléctricos y autónomos.

El fabricante, que tiene hoy cuatro plantas en México, fue amenazado por Trump durante la campaña con tener que pagar un arancel del 35% por los automóviles que fabrique en el país vecino. Amenaza que el mandatario electo replicó ayer en dirección a General Motors (ver aparte).

Kellyanne Conway, que fue la jefa de campaña de Trump y será asesora presidencial, retuiteó

la noticia y la acompañó del "hashtag" "#AmericaFirst" (Estados Unidos primero).

Ese fue uno de los lemas de la campaña electoral del magnate, en la que defendió el proteccionismo como forma de mantener empleos y arremetió contra los tratados de libre comercio, acusándolos de destruir puestos de trabajo en el país.

La marcha atrás dada ayer por Ford supone un duro golpe para México, donde la apertura de una nueva planta iba a generar 2.800 empleos.

La fábrica de San Luis Potosí iba a unirse a las otras cuatro que Ford tiene en suelo mexicano y en las que en conjunto emplea a cerca de 9.000 trabajadores. Dos de esas plantas están en el estado de Chihuahua, una en el de México y otra en Sonora.

El fabricante estadounidense, que en su país da trabajo a unas 85.000 personas, mantiene, sin embargo, su intención de producir la próxima generación del modelo Focus en la planta de Hermosillo, en Sonora.

La economía de México se ve severamente afectada por la llegada de Trump a la Casa Blanca aun antes de que esta se produzca.

Las amenazas del republicano, que asegura que pondrá fin al NAFTA, el tratado de libre comercio entre los dos países y Canadá, hicieron caer fuertemente el peso mexicano desde su victoria en los comicios presidenciales del 8 noviembre. Esa caída se pronunció ayer.

El comunicado emitido ayer por Ford no vinculó las decisiones anunciadas a la llegada de Trump a la Casa Blanca, pero su presidente y CEO, Mark Fields, dijo a la CNN que la inversión en Michigan es un "voto de confianza" al ambiente empresarial que está creando Trump. Aseguró no obstante que su empresa no cerró acuerdo alguno con el presidente electo. "Lo hacemos por nuestros negocios", manifestó.

En una conferencia de prensa, Fields, dijo en una conferencia de prensa que el cambio de planes responde en parte a la necesidad "de aprovechar al máximo la capacidad de las plantas existentes" y que está ligada a la estrategia de comercialización de automóviles pequeños y medianos, como el Focus y el Fusion.

El CEO también aplaudió "las políticas de crecimiento" en las que está enarbolado el presidente electo y el nuevo Congreso, y que han anunciado que perseguirán.

En su cruzada contra la deslocalización de empresas estadounidenses a México y Asia, que en las elecciones le dio un apoyo importante en cinturones industriales que tradicionalmente votaban a los demócratas, Trump consiguió ya impedir que una de las compañías importantes del país desistiera en su intención de llevarse puestos de trabajo al país vecino.

El fabricante de aires acondicionados Carrier y el presidente electo acordaron a finales de noviembre mantener en el estado de Indiana mil empleos que iban a irse a México gradualmente de ahora a 2019. En la comparecencia en la que se escenificó después ese pacto, Trump lanzó de nuevo su amenaza: "Las empresas no volverán a irse de Estados Unidos sin consecuencias", manifestó.

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