21 de diciembre 2018 - 00:03

Lo que se dice en las mesas

Hay que pasar el verano. ¡Jabones voladores! Mueven el banco del Nación. ¿Quién es el Grinch, que robó el rally de Navidad? Lo que no gustó de la Fed en Wall Street. ¿Revival del bitcoin o bluff?

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Foto: Wikimedia commons

Los inversores saben que aún hay que atravesar 2019, pero tienen en sus cabezas 2020. Nada nuevo en el horizonte electoral. Pero en las mesas saben que en 60 días se define todo. Sin duda, como diría el ingeniero Alvaro, “hay que pasar el verano”. Cerrar el año con estos niveles de riesgo-país y un dólar en $39/$40 da qué pensar, pero cada día está más claro que el mundo, esta vez, sí quiere saber si la sociedad argentina aprendió y optará por el rumbo del desarrollo o volverá a insistir sumergiéndose en otro experimento populista. En el ínterin todavía hay que sortear diez meses por delante, muchos de los cuales no serán gratos. Por lo pronto las finanzas de las pymes, principalmente, hacen eclosión. Vuelan los “no a la orden”. Es que las pymes recurren a las cuevas en busca de financiamiento para evitar las escandalosas tasas de interés activas. Esquivando embargos y otras yerbas van con los cheques “no a la orden” y así solo pierden aproximadamente solo un 1%/2%. Un mesadinerista reconocía que hacía tiempo no veía semejante flujo de “checonatos” volando. Y hablando de bancos, un hombre del BCRA se anoticiaba de los cambios en el Nación luego de la “purga” que arrastró a toda la línea gerencial y subgerencial. No hubo mucho ruido con esto en el mercado porque los ex-BNA recibieron suculentos retiros. Muchas dudas sobre las relaciones técnicas persisten aún por algunas interferencias del Tesoro. Veremos cómo la surfea el nuevo directorio.

¿Qué fue lo que no gustó de Jerome Powell (jefe de la Fed) que detonó la agresiva ola vendedora? En primer lugar, la Fed decidió seguir adelante con la cuarta suba de los intereses de 2018 (la novena desde que comenzó el ciclo de subas en 2015), que elevó los intereses hasta el 2,25%-2,50%, justo la parte baja de la horquilla del 2,5% al 3,5% y que el Banco Central considera neutral para las tasas (es decir, no estimulan pero tampoco restringen la actividad económica). Es que, tras el pedido de Trump y un suspicaz editorial del The Wall Street Journal pidiendo que la Fed no subiera las tasas, el mercado apostaba en un 25% a Powell cumpliría. Algunos explican que la Fed hizo lo mínimo que se esperaba y esto no fue suficiente para el mercado, que esperaba un cambio de mensaje más sustancial. La segunda razón para explicar la caída de Wall Street es que el comunicado no fue tan blando de lo previsto. Muchos analistas anticipaban que la referencia a la necesidad de “subas graduales de los intereses” iba a ser eliminada y sustituida por alguna referencia más explícita a la evolución de los datos económicos. Sin embargo, el único cambio del comunicado fue incluir por delante que serán necesarios “algunas subas graduales de los intereses” si los datos económicos lo justifican. La previsión de la Fed es que la economía siga creciendo en 2019 y que la tasa siga bajando, todo ello en un escenario de inflación cercana al objetivo del 2%. Por primera vez desde 2008, las tasas son más altas que la inflación subyacente y están apenas por debajo del rango de las estimaciones de los miembros de la Fed sobre la tasa de largo plazo (2,5% a 35%). Después de diez años de una política muy acomodaticia, la Fed finalmente se está acercando a una posición neutral. Y en tercer lugar, el mercado aumentó de manera significativa su caída cuando Powell comentó en rueda de prensa que la Fed mantenía en modo “piloto automático” la reducción de su balance, que en 2019 adelgazará en 600.000 millones de dólares. Un estudio de la Reserva Federal de Boston calculó que esta retirada de liquidez, nunca antes realizada en la historia porque nunca antes se había inyectado tanta liquidez al sistema como tras la crisis de 2008, equivale a tres subas de tasas al analizar su impacto en las condiciones financieras de EEUU. De modo que los inversores han comenzado a percibir que, además de reducir las subas de tasas, la Fed debería reducir el ritmo de adelgazamiento de su balance para no afectar al crecimiento económico. El mercado teme que este endurecimiento monetario y la retirada de liquidez, junto a las tensiones comerciales con China y el final del impacto positivo de las rebajas de impuestos, terminen provocando un brusco frenazo económico. Estas pueden ser las tres razones para explicar la corrección superior al 10% que registró Wall Street desde sus máximos históricos de fines de septiembre y fines de octubre, aunque a modo de resumen puede señalarse que se debe al final de la época del dinero barato, y que los mercados adictos a la liquidez y los estímulos monetarios necesitan descontar en su totalidad este nuevo escenario. Por el momento, Powell ya fue bautizado como el nuevo “Grinch”, porque se llevó el rally de Navidad.

En medio de la debacle de Wall Street, el mercado de las criptodivisas volvió a brillar con fuerza y los analistas señalan que el bitcoin sí se deja llevar por las tradicionales compras navideñas. La creación de Satoshi Nakamoto encadena cinco sesiones de subas con fuerza y volumen después de que el pasado sábado tocó los 3.000 dólares (el mínimo fue de 3.100 dólares). Ayer superaba los 4.000 dólares (+30%) y los expertos hablan de que, tras ganar 1.000 dólares esta semana, pone los 5.000 dólares a tiro como objetivo de las subas. ¿Se habrán visto los mínimos en el bitcoin? Al parecer el mercado empieza a tomar posiciones porque espera que en febrero el primer fondo cotizado en el bitcoin sea una realidad, lo que impulsará el precio hasta los 10.000 dólares, según los expertos. La aprobación de este vehículo ha sido largamente postergada y es uno de los grandes motores de este mercado. Recientemente, la Securities Exchange Comission (SEC, por sus siglas en inglés) decidió aplazar hasta el año próximo su veredicto final, lo que provocó una nueva ola de ventas en las monedas virtuales que acabó en los mínimos de agosto del año pasado, en la barrera de los 3.000 dólares. ¡Hagan sus apuestas!

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