25 de septiembre 2017 - 22:20

Bancos: cómo agregar tecnología sin restar empleo

Contra todos los prejuicios y buena parte de la experiencia internacional, el sistema bancario argentino no expulsó personal con la incorporación de nuevas tecnologías. Habrá, de todos modos, reacomodamientos en el futuro inmediato sobre las calificaciones del personal de las entidades financieras.

Bancos: cómo agregar tecnología sin restar empleo
La amenaza de la tecnología sobre el nivel de empleo parece contenida en el sistema bancario argentino. A contramano de otros países del primer mundo y de la región, adonde los avances de la informática, la banca por internet y la aplicación del paradigma de "Big Data" para la gestión y la toma de decisiones tuvieron un impacto de destrucción neta de puestos de trabajo y flexibilización de las condiciones laborales en el sistema financiero, los bancos argentinos tuvieron un comportamiento inusual: en paralelo con la incorporación de capital tecnológico la dotación de personal se mantuvo estable y hasta creció en los últimos años sin afectación sobre las condiciones de trabajo.

Un informe elaborado por la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), destaca entre las hipótesis para semejante comportamiento "la probable existencia de barreras de contención" en las regulaciones bancarias "y de los actores que integran el sector, en particular de la organización gremial (Asociación Bancaria) para evitar que la extensión de la informatización impactara negativamente en el volumen de empleo del sector". Añade como hipótesis, eventualmente complementaria, que sin un aumento considerable de la productividad laboral entre 2012 y 2016 los bancos argentinos mantuvieron, sin embargo, "elevadas tasas de rentabilidad" que según el informe pudieron incidir para que sus directivos considerasen innecesario ajustar su personal.

El estudio, bajo el título "Innovaciones tecnológicas y empleo en el sector bancario: análisis preliminar del impacto" admite que otra explicación asociada a la estabilidad laboral en el sector es que "el volumen de capital tecnológico incorporado aún no es suficiente para que los bancos inicien procesos masivos de sustitución de trabajadores".

En cambio, anticipa que un impacto cierto del avance tecnológico en el futuro cercano será la producción de "cambios significativos en la estructura ocupacional del sector", que no implicará necesariamente bajas en las dotaciones pero sí "que los trabajadores bancarios se desplazarán hacia tareas diferentes a las que realizaron históricamente".

El estudio compara con la incorporación de tecnología en otros países. Tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña da cuenta de que los avances introducidos entre fines del siglo XX y principios del XXI los llevaron a la frontera tecnológica y provocaron la desarticulación de los marcos regulatorios hasta la liberalización del sector. En el caso de Estados Unidos señala que dio paso al período "más turbulento en la historia del sistema bancario desde la Gran Depresión". En Gran Bretaña, en tanto, la desregulación sumada a "la debilidad de los sindicatos y la endeblez de los marcos regulatorios laborales deterioraron sensiblemente el empleo".

Sobre Brasil indica que se constató un proceso similar. "La introducción de nuevas tecnologías (que posicionaron a este país como líder en la región Latinoamérica en la materia) también se reconfiguró el marco regulatorio promoviendo la liberalización de la actividad". Entre 1990 y 2010 se verificó la pérdida del 35% de los puestos de trabajo y en paralelo una "elitización" que segmentó a los empleados en dos grupos: "uno de ellos, contratado bajo condiciones precarias y frecuentemente tercerizados, que agrupa a quienes realizan las tareas que requieren menores calificaciones y un segundo grupo que reúne a los trabajadores que poseen perfiles compatibles con las características de los consultores de negocios".

El otro caso analizado es el de Alemania. A diferencia del resto destaca la existencia de un "entramado institucional que regula las relaciones laborales y que establece un conjunto de garantías para los trabajadores que no fueron vulneradas durante el proceso de reconfiguración sectorial", entre las que menciona "la negociación colectiva centralizada y la representación de los trabajadores en el lugar de trabajo".

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