5 de febrero 2015 - 00:13

Barbarie

Una vez iniciada la operación internacional en Irak y Siria, el Estado Islámico recurrió a la decapitación de rehenes como forma de aterrorizar a los enemigos y reclutar simpatizantes. El periodista de EE.UU. James Foley inauguró la lista de víctimas a la que con los meses se sumó, entre otros, el japonés Kenji Goto (arriba). Luego, los yihadistas arrojaron al vacío a "acusados" de homosexualidad (abajo a la izquierda) y el martes quemaron vivo al piloto jordano Muaz al Kasasbeh (abajo a la derecha). Los métodos, cada vez más brutales, resultan absurdos incluso desde la óptica del islamismo más radical.

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