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Base antártica salió de la emergencia
Se llegó a esa situación límite tras el incendio del rompehielos Almirante Irízar que produjo un vacío en el sistema logístico antártico; era el pilar del armado de relevos y soporte de toda la campaña antártica. Su casco especialmente apto para romper hielo duro le permitía acercarse a Belgrano II y trasladar la carga a tierra mediante helicópteros.
Esta base se abrió en 1979 y es operada por uniformados del Ejército, más un grupo de científicos de la Dirección Nacional del Antártico. Ayer finalizaron con éxito las operaciones de sostén logístico de General Belgrano II, las efectuaron dos buques rusos alquilados por el Ministerio de Defensa a la naviera Far Eastern Shipping Co. (FESCO), el buque polar Vassili Golovnin y el rompehielos Capitán Dranitsyn. El dato llegó a Cuba hasta el teléfono del canciller Jorge Taiana, quien acompaña a la presidente Cristina de Kirchner en la visita oficial a su par Raúl Castro.
Taiana monitoreaba en persona el progreso de las maniobras de los dos navíos de la Federación Rusa casi en paralelo con otro interesado del Ministerio de Defensa, el secretario de Asuntos Internacionales, Alfredo Forti. Tras bambalinas, un tercer actor, responsable de la planificación y ejecución de la logística antártica, el general Daniel Camponovo, comandante operacional de las Fuerzas Armadas, seguía la derrota del convoy polar en la Sala de Operaciones del Estado Mayor Conjunto.
Información actualizada
A diario, el contralmirante Jorge González, segundo de Camponovo, actualizaba la información con la posición geográfica de los buques y las condiciones del hielo en el Mar de Weddell. El clima acompañó, el rompehielos Dranitsyn no encontró mayores obstáculos en el hielo y abrió camino a la nave nodriza, el Golovnin, que en dos jornadas dejó carga y relevos en la base.
El objetivo político más importante que desvelaba a la Cancillería era que General Belgrano II recuperase la capacidad de supervivencia por dos años consecutivos que debe tener todo emplazamiento antártico. Garantizar la presencia del país en la base más polar del despliegue nacional. Más que la seguridad de los moradores, estaba en juego la posibilidad de cerrarla si este año no se llegaba con gente nueva, víveres y pertrechos. Demérito inaceptable para los títulos de soberanía.
La task force del Ministerio de Relaciones Exteriores la encabezó el vicecanciller Victorio Tacceti, que aguijoneó por igual al director nacional del Antártico Mariano Mémolli, jefe de los científicos, y al secretario Forti de Defensa, pues había que coordinar carga, hombres de relevo y ejecución de la maniobra en el polo sin excederse en los tiempos del contrato de los buques rusos. El director Mémolli manejaba y retuvo para sí un dato que inquietó a los diplomáticos: Gran Bretaña había anunciado su intención de inspeccionar las bases criollas. El Tratado del Antártico permite a cualquier país miembro visitas de inspección a terceros con el único requisito de ponerlas en conocimiento con antelación.


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